Yearly Archives: 2008

Obesidad, Obesidad…

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Manipulación de la imagen de una escultura de Fernando Botero

La obesidad es el signo máximo, históricamente, de la decadencia de los imperios clásicos. Roma fue un ejemplo magnifico con el cliché de los senadores, gordos como cerdos, en sus tricliniums, rodeados de abundantes manjares y presididos por un emperador obeso, que con una mano se ofrece un racimo de uvas mientras la otra descansa en una voluminosa panza. Aparentemente, el nuevo imperio americano se puede adscribir a la categoría de clásico; por muchas razones, y eso incluye el asunto de la cabalgante obesidad que ataca a este país y que, como tantas otras cosas, esta siendo imitado por los americanizantes de rigor.

Sea como sea, el problema no es tan simple como pueda pensarse. Quizás esta sea la ecuación: más comida, mas gordura, mas bienestar, mas pereza, menos ejercicio físico igual a obesidad. Esas serían las explicaciones mas plausibles, pero no las únicas. La creencia mas extendida es que la invención, proliferación y sublimación de la “fast food” (comida rápida) es una de las formas de suicidio del imperio americano y es el hábito al que habría que echar la culpa de la obesidad.

La fast food no es solamente la hamburguesa, la coca-cola y las patatas fritas (llamadas aquí: french fries, francesas fritas) que nacieron en Pittsburgh. Ni siquiera el pollo frito, bañado en salsa de tomate, el ketchup, nacido también en Pittsburgh (Heinz, es la marca comercial) o la inevitable pizza italiana (que no tiene casi nada de italiana pues fue creada en Nueva York). La fast food es una comida de diseño, como tantas otras en éste país. Está diseñada con una determinada cantidad de elementos alimenticios, para cumplir una serie de normas de la FDA (Food and Drug Administration), equivalente “nutritivo” de una agencia famosa con este mismo tipo de siglas, FBI (Federal Bureau of Investigation), una agencia, como tantas otras, gubernamental. Estas normas, en si, no son malas…son simplemente normas de sanidad y calidad.

Todo perfecto cuando se trata de definir una simple comida, una unidad para una dieta normal. El problema llega cuando la persona obesa, el niño gordo, abusa continuamente, casi diariamente de la multiplicación de estas unidades alimenticias, con repeticiones que en casos extremos llegan a unas cantidades increíbles, asustantes. Y no voy a hablar aquí de los costos económicos de esta movida, razón ultima de todo este tinglado. Las normas de la FDA sobre la calidad de los productos alimentarios son estrictas y su cumplimiento se persigue con extremado rigor; a diferencia de otros países, incluso del llamado primer mundo.

Pongo, por ejemplo, el caso de la leche: el contenido de una botella, de una leche americana cualquiera, esta garantizado en cumplimiento de esas normas, las empresas lácteas no pueden permitirse el lujo de trampear, o ni siquiera de “bajar la guardia”, porque el negocio puede ser fulminado por cualquier inspector del Departamento de Sanidad, en menos que canta un gallo, o que muge una vaca. No quiero ni entrar en el caso de las carnes, el mundo de las hormonas y del engorde artificial.

El “envenenamiento” por el abuso del maíz y todos sus derivados, y tantos otros casos de alimentos mantenidos, por diseño, dentro de la legalidad; pero verdaderos asesinos de la salud por la forma en que la población abusa de ellos. No hace mucho descubrí, con horror, que muchísimas personas huelen, transpiran, a maíz (incluso sus casas y sus ropas). Personas cebadas con maíces, como si fueran cerdos. Lo terrible del caso es que también los animales de carne están siendo recebados con ello…Ergo, cuando comemos unas hamburguesas estamos doblando nuestro maíz. Porqué panochas y no zanahorias? El maíz tiene subsidio gubernamental y la zanahoria no. La horticultura es mas costosa, la gente se inclina más hacia la fast food, que es mas barata que el saludable vegetal.

Nadie parece poder evitar esta situación. Lo obeso, dejando a salvo contadas excepciones, es justificado como si se tratara de una enfermedad. El colmo de todo esto es la glorificación de lo gordo, lo grasoso, la obesidad manifiesta. Una nueva estética justifica los errores cometidos en una industrialización masiva. Los ricos se hacen riquísimos pero no engordan y los pobres empobrecen y engordan, justo lo contrario que en el imperio romano. Así que parece que no hemos avanzado nada. No se trata ya de rubenianas carnes y orondas barrigas de cerveza, se trata de una imperio cuya imagen parece pintada o esculpida por el colombiano Botero.

Una de romanos, una del FBI, una del oeste americano…Habrá que ver como termina esta película; pero, en fin, los tiempos cambian, las modas cambian, las industrias cambian…Aquí estaré sentado en mi sofá…Ah! un momento, ahora vuelvo, voy a la cocina a hacerme unas palomitas!

Luisma. Diciembre del 2008

Hitos Americanos, parte I

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(Reúno en un par de “entradas” contenidos diversos que en su día formaron parte de cartas que nunca llegaron al buzón. En general, eran respuestas a preguntas como: has estado aquí? Has estado allá?)

…No, nunca he estado en el interior de la Estatua de la Libertad; Miss Liberty como le llaman los americanos. Ni siquiera he estado cerca; solo la he visto desde las Torres Gemelas, antes de que las tiraran y también desde uno de los puntos pintorescos más atractivos, por la vista de Manhattan, de la ciudad de Nueva York: la terraza del paseo de Brooklyn. Es una señora a la que he visto siempre desde lejos, pues vive en una isla y hay que poner empeño en visitarla. Quizás, un año de estos.

Tampoco he estado nunca en el Monte Rushmore, en las caras de los presidentes americanos en piedra, un sitio del que, sin haber estado allí, ya sé que impresión me va a producir: la misma impresión que el Valle de los Caídos, en las afueras de Madrid, en España. No debe haber misterio, no debe haber buenas sensaciones…un monumento artificial y vacío de contenido, un poco como traído por los pelos, como metido con calzador. Grandilocuencia en estado puro y sin condimentos. Y frialdad, mucha frialdad. Tendrán, seguramente, que pasar algunos siglos por estos dos lugares y ese cocinado, vientos y aguas, le añadirán algo de sabor, y cicatrices, a esas piedras.

Si que he estado dentro, y en lo alto, del Arco de St. Louis, en Missouri, es decir en el más extraño ascensor y con el más extraño recorrido de todos los que he montado en mi vida. Un ascensor que parece una cápsula espacial o una escalera, con un recorrido que semeja el de una montaña rusa. Y todo para llegar a una habitación tubular en el punto cimero del cimbreante arco y ver durante un par de minutos, allí abajo, el feote centro de negocios y el paisaje plano y falto de atractivos de los alrededores de dicha ciudad. Esto a cuenta de estar en sitios extraños o donde puedas tener sensaciones diferentes, aparte de las típicas sensaciones de vértigo.

También he estado en Graceland, la casa donde vivía Elvis Presley, en Memphis, Tennessee, y donde pervive su recuerdo faraónico. Y le llamo faraón porque de alguna forma siempre me ha recordado cierto paralelismo con Lola Flores. Además la imagen de Memphis, en evidente referencia al de Egipto, es un enorme edificio de cristal en forma de pirámide; en cuyo interior lo deberían haber enterrado, para así consumar la semejanza. La casa, Graceland, es un sorprendente despropósito estético y un reflejo absoluto de lo que Mr. Presley quiso ser y vino a ser. Uno podría pensar, al entrar en cada habitación visitable, que en cualquier momento te va a venir un tufo a naftalina; pero, no es así y la única naftalina que hay en esta mansión es mental. Hace unos días se han cumplido treinta años de la muerte del cantante y todavía se reunieron más de setenta mil personas venidas de todas partes del mundo. Un fenómeno, Elvis, vendiendo su moto.

Hay muchas cosas que ver en este país, aunque no siempre son las que las guías turísticas y los tipismos indican. Algún día te hablaré de puentes, algunos de mis más interesantes hitos americanos.

Luisma. Pittsburgh, 29 de Noviembre 2008

Cool—Obama!

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Ah! Estados Unidos de Norteamérica! La capacidad de sorprenderme de este país no ha variado “ni un pelín” desde el principio de las dos décadas que llevo aquí. Lo único que ha variado es mi habilidad para analizar y entender los acontecimientos y las reacciones de los americanos. Sorprenderme, lo que se dice sorprender, lo hacen cada vez que surge la ocasión. Y hasta sobrepasan mis expectativas.

Anoche, por ejemplo, se regalaron a si mismos un nuevo presidente, y esta vez negro, o como dicen sus seguidores de ultima hora: “Es mitad blanco, su madre, que es lo importante, era blanca”. Sus detractores y opositores dicen que es mitad negro, o directamente negro. Los negros dicen que es afroamericano, lo que en su caso es casi cierto; en palabras de un diario derechista local: “descendiente directo de un miembro de una tribu keniata” (como si eso lo hiciera de menos). Durante la campaña electoral he visto propaganda, televisión y periódicos tildar a Obama de “musulmán”, terrorista, socialista, marxista, izquierdista (¡?) e incluso, “joven”.

Lo que algunos no entienden es que, precisamente, lo que ha encumbrado a Barack Obama ha sido el voto de los jóvenes y de los votantes primerizos. Una buena parte de sus votantes no tienen ninguna idea de su programa electoral, de sus intenciones políticas y gubernamentales, de su ideario. Han votado a Obama porque es “cool” (enrollado, que mola) y porque es lo antiestablecido. Lo que ellos y muchos en los demás países del mundo do se dan cuenta es que la política americana no va a cambiar. No en su esencia y en sus líneas generales. Cambiaran los detalles, el espectáculo, los fuegos artificiales.

No hay nada más parecido a un republicano americano que un demócrata americano. Así que de sorpresa no me van a pillar la mayoría de las decisiones que tome el nuevo presidente. En cualquier caso, el porcentaje, pequeño, de sorpresas de la nueva administración tendrá que ser admitido y bendecido por el “gran dinero” americano, que son los que, en ultimo caso, tienen la palabra y la obra. Eso si, al menos al principio y sobre todo internacionalmente, todo será muy “cool”, enrollado, hollywoodiense, kennedyniano, dará gusto, habrá que verlo y…a ver lo que dura la luna de miel!

Ha nacido una estrella, Obama…”cool”!

Luisma, 5 de Noviembre del 2008.

Que inventen ellos!

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¡Viva España!

Aquí estoy, en mi torre de observación, mirando a mis pájaros, a vista de pájaro. Oteando los del Imperio, que vuelan y revolotean a mi alrededor, con diferentes tipos de vuelo, cada uno acorde con sus particulares características. Hace unos cuantos años descubrí esta torre, un poco de marfil y un poco de observación y en este nido me he quedado, de momento para los restos. Es un espectáculo divertido y las más de las veces muy interesante, por lo variopinto y por la gran ocasión que supone poder auscultar el ritmo de esta vida. Entender la vida de los pájaros americanos es una buena forma de descubrir, a veces muy anticipadamente, el camino y los derroteros que van a tomar los pájaros europeos y sobre todo los españoles, que son los que más me interesan a mi.

La americanización de España (y del resto de Europa, también) era hace unos años galopante y, hoy por hoy, lo sigue siendo y ahora con un galope desenfrenado, a tumba abierta. Se imita todo, cada vez mas groseramente, y a los que estamos aquí nos preocupa porque sabemos bien a donde pueden llegar esos excesos. Se imita sobre todo lo malo, por alguna razón que nunca he podido entender. Un verdadero misterio. Con la cantidad de cosas buenas que tiene este país! Algo que parece preocupante es el avance desmesurado del puritanismo, tan anglo-sajón, que en el caso de España toma unos tintes americanistas clarísimos, sigue costándonos trabajo admitir lo inglés.

Los ejemplos podían ser múltiples, pongo uno solamente: la llamada “corrección política” Ya alcanzo a ver, desde aquí, vía Internet, toda la estupidez de la cosa instalada en España. Y exagerada, en algunos casos como si no fuera suficiente el mero hecho de haberla copiado. Solo nos falta añadir pitidos a las palabras malsonantes y taparles las partes pudendas a las películas que las exhiben. Mientras tanto estos seguirán haciendo películas violentas en las que se glorifican asesinos y asesinatos, secuestros, violaciones y demás violencias, sean de género o no. Y a estas no las cortan ni las remiendan, simplemente, las venden por todo el mundo como pan caliente. Carnaza para los imita-monos.

Hace unos días discutía con una americana, de la variedad inteligente, cual era la razón del enquistamiento de muchos problemas de este país. Después de darle muchas vueltas a la cosa, ella llegaba a la conclusión de que hacían falta más voces diferentes, más partidos políticos. Puede que tuviera razón, es más, casi estoy seguro de que la tiene. Visto lo visto en los casi veinte años que llevo por estos vericuetos, ya no me extraño de nada y cada vez entiendo mejor lo que aquí sucede. Lo que nunca pude pensar es que la imitación del modelo americano se iba a instalar es España en tan corto espacio de tiempo. El bipartidismo único y encima con la tendencia (igualito que aquí) a diferenciarse cada vez menos entre las dos alternativas de poder. Y que además de imitar actitudes, imágenes, músicas, comidas, vestuario, etc. etc., íbamos a adoptar hasta las obsesiones y las características de unas culturas que no corresponden con las nuestras. Como si no tuviéramos suficiente con nuestros propios errores y nuestros particulares demonios!

Seguiremos observando y comprobando que es lo próximo que se va a “llevar” en España, y al precio de qué. “Que inventen ellos”. Y yo, a escrutar a estos “pájaros” que para eso es para lo que uno ha quedado, o para poco más.

Luisma, Octubre de 2008

Pittsburgh, South Side

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Las escaleras, los peldaños, apenas se ven pero están ahí, en medio de la floresta.
(Foto por Sarah.)

Una serie de escaleras casi tan complicadas y largas como cadenas de DNA. Miles y miles de peldaños que permiten discurrir por estas colinas de Pittsburgh, una Roma nueva con tres ríos y sin palacios. Bueno, algún palacio queda, o su equivalente americano, alguna mansión de aquellos magnates del acero que forjaron sus fortunas en esta ciudad durante las segunda mitad del siglo XIX. Grandes personajes que se lucraron del trabajo tremendo de otros emigrantes de primera hora y menos luces.

Estoy escribiendo esto porque hoy se me ha “muerto” Andrew Carnegie, es decir, he terminado de leer su biografía (magníficamente escrita por David Nasaw) que me estaba durando desde hace casi un año. Así me pasa con algunos libros, unos me los devoro y otros me gusta hincarles el diente poco a poco. El nombre de Carnegie está continuamente presente aquí en Pittsburgh, ahora me doy cuenta de lo poco que conocía al personaje, su vida y milagros. Y por ende la de los otros “robber barons”—barones ladrones—aquellos magnates (o mangantes?) industriales que edificaron este país y cuyas riquezas parecían no tener fin.

Siempre he pensado que conscientes de su explotación del obrero, en la forma de capitalismo mas exacerbada, es por lo que en su mayoría “devolvieron” al final de sus vidas parte de esas riquezas en dotación de fundaciones, entregas y regalos a la comunidad. Posiblemente ellos fueron los creadores del moderno complejo de culpabilidad que dejaron instaurado en lo mas hondo de la conciencia americana.

Llevo ya varios años viviendo en una de estas colinas, de calles empinadas y escaleras que comunican unas calles con otras para lo peatonal. Algunas de ellas son solo escaleras que comunican con otras y las entradas de las casas. Esta zona de Pittsburgh, llamada South Side, era un barrio pobre, proletario, de inmigrantes griegos, polacos, rusos y otros. Se nota en la decoración de la arquitectura y, fundamentalmente, en las iglesias. Nunca había visto tantas iglesias y de tan diferentes confesiones en una misma zona de una ciudad, en ninguna otra parte del mundo. Ahora los que viven aquí son los hijos y nietos de aquellos primeros moradores y los que alquilamos estas viviendas.

Así era al principio del siglo XX, la época de los barones metalúrgicos. La gente que vivía en mi barrio eran trabajadores que se dejaron la vida persiguiendo el famoso, y nunca bien ponderado, “sueño americano”. Trabajadores en las minas de carbón y en los altos hornos, industrias hoy día desaparecidas y engullidas por la modernidad. Curraron, literalmente, como bestias para dejar ricos a unos hijos y herederos que lo primero que hicieron fue huir de este barrio y muchos de ellos vivir de las rentas de aquel dinero y de los alquileres de estas casas. Huir del mundo de los trabajadores al de los rentistas. Una amarga manera de acabar con aquel sueño de sus antecesores.

Descubrí esta casa, en la que vivo, buscando algo que tuviera una buena vista de la ciudad y un espacio habitable y diferente de los habituales pisos y apartamentos. Y encontré esta “cosa”, una antigua fábrica de helados adaptada a vivienda, de techos altos, suficiente espacio para dos, con una terraza de magnífica vista y con la famosa ventana trapezoidal, la de los atardeceres maravillosos. Que fantástico concepto, vivir en una fabrica de helados, después de haber nacido encima de una confitería que ahora es una heladería. Todos mis vicios favoritos!

Esta ciudad ya se ha convertido en algo mío, aunque no tenga muy claro porque sigo viviendo aquí; costumbre, facilidad de comunicaciones, tamaño de la ciudad, atmósfera, clima, y supongo que determinadas presencias. De marfil o no, esta torre me gusta, o me he acostumbrado a ella y como se pregunta mi querida Ámbar, parece que me voy a quedar a morir aquí. Veremos (es un decir!)

Luisma, Septiembre de 2008

« Xï-bän-yá »

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Ávila y Pekín, la diferencia es solo unos miles de kilómetros

Por fin se acabaron los juegos olímpicos. Ya iba siendo hora, y habrá que echar un cuarto a oros…a platas y a bronces. España ha tenido un buen éxito, en general, y esto lo digo desde aquí, desde los States, basado solo en la televisión y los periódicos americanos.
Siempre me pasa lo mismo con las Olimpíadas, me gustan y las echo de menos, si no las veo. Eso es la primera semana, la segunda se cubren todas mis expectativas de presenciar deportes inusuales y la tercera semana casi ya me sobra y veo las cosas por inercia. Y la verdad es que soy un forofo, tranquilo, de cualquier deporte en que participen o compitan españoles. Supongo que esa es una de las formas de mostrar una nacionalidad cuando vives en otro país. Aunque hay deportes que me gusta presenciar más que otros. Fundamentalmente el fútbol, tengo futbolitis aguda, como mandan los cánones del españolito de pro. Quizá porque sigo jugándolo, a mi edad que sería mas de sillón-bol. Pero el vicio es mucho y todavía me arrastro por los campos, sean de hierba, cemento o moqueta.

Desde los tiempos gloriosos de Seve Ballesteros y Olazábal he sido, y sigo siendo, seguidor televisivo del golf, hoy día con Sergio García y Jiménez. A nivel popular aquí la gente conoce solo a Seve y Sergio, el “Niño”, el original, se va haciendo viejo pero le siguen llamando “Niño”. Intenté entrar al capote del golf y practicar ese deporte que se basa en la constancia. Lógicamente, ví pronto que no era lo mío y decidí dejarlo para cuando sea mayor (?!).

En las Olimpíadas chinas, el deporte en el que España ha destacado más ha sido en baloncesto, se ha ganado la apreciación del publico americano. La gente, en general, vió los dos partidos de nuestros jugadores contra las estrellas de la NBA y me opinaban de la calidad de los españoles. Aunque conociéndoles, a los americanos, después de tantos años, sé perfectamente que en un par de semanas se olvidarán de sus nombres. Como se llama ese chico vuestro que juega para los Lakers?

Las retransmisiones televisivas me han permitido apreciar, más seguido y cercano, uno de los lugares que me gustaría conocer, en directo, antes de ir a los pastos eternos (como dicen los verdaderos americanos, los indios). La Gran Muralla, una cosa así como Ávila, pero a lo bestia. El Gran Cañón del Colorado ya lo tengo en la colección, en compañía de la Jungfrau alpina. Realmente uno se da cuenta de lo poco que conocía sobre China, de su cultura y su historia. No digamos de su idioma, eso me suena a chino. En el partido final de baloncesto que jugábamos contra los USA, me sorprendió el griterío acompasado de los chinos, decían algo que no entendía pero que me sonaba bien, por alguna razón fonética inexplicable… Xï-bän-yá!! Xï-bän-yá!! Tuve que hacer averiguaciones, S. estudió un poco de chino y me ayudó ( hoy con el Internet “las ciencias adelantan que es una barbaridad”). Lo que cantaban era: Es-pa-ña! Es-pa-ña! Magnifico! Espero que los jugadores españoles, después de su aclimatación, supieran lo que aquello era.

En resumen, el entretenimiento de este verano, un paréntesis relajante, y ahora…vuelta la burra al trigo, vienen las Convenciones Demócrata y Republicana, otra vez la política y con las elecciones a Gran César del Imperio, ahí, a la vuelta de la esquina. A ver que pasa.

Luisma. Septiembre del 2008

Arte es arte

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Mis chicas en mi Prado. Las echo de menos

No hace mucho tiempo estuve en la Phillips Collection, en Washington D.C. Un pequeño museo de arte que contiene algunos de mis cuadros admirados de siempre. De esta ciudad, una de mis favoritas de todo el mundo que conozco, tengo que escribir mas largo y sobre todo mas tendido.

No es de ahora, es de siempre. Es algo habitual en mi. Cuando veo buena pintura me dan ganas de pintar, generalmente después de visitas a los grandes museos y nunca viendo reproducciones, por exactas que estas sean. Así mismo, cuando leo cosas buenas me dan ganas de escribir, supongo que en ambos casos es la emoción de la obra bien hecha o la captura de ese intangible llamado: arte. Me gusta pillar arte donde quiera que lo encuentro, a salto de mata, para ello voy siempre escopeta en mano y ojo avizor. Últimamente me cuesta bastante trabajo encontrarlo a buen precio, quien sabe porqué? Seguramente la culpa es mía por relajarme en la búsqueda.

Que cosas pasan! Encontré arte para apreciar, hace unos días, revisando algunos partidos de fútbol de mi Real Madrid; de la pasada temporada, de la 31 victoriosa. Los tengo grabados de un canal futbolístico de la “tele” americana llamado Gol TV, en el cual los disfruto pese a los descocados y a veces estúpidos comentarios de sus locutores. Los pobres basan sus comentarios en extracciones, mal que bien entendidas, de la lectura del AS y el MARCA. El cielo nos valga! Ninguno de estos dos periódicos deportivos tienen cabida en cualquier acepción de arte. Una vez de ciento al viento hay algo semejante a lo artístico en sus contenidos. El arte al que me refería era la calidad del juego del capullo de Guti. Que artista!

Arte en una televisión, en un partido de fútbol? El arte se encuentra y se degusta en cualquier circunstancia propicia. Digo esto, a propósito de que acabo de salir del baño, de la bañera, uno de los muchos sitios en los que leo. Estaba con un libro de Javier Marías, leerle y releerle es casi un placer diario. Sus relatos cortos o sus artículos de periódico, por viejos que sean. Sus novelas son ya otra cosa, la mayoría las he leído una vez y basta, de momento. Comparto con él un madridismo beligerante, aunque no furioso ni cerril, como el de otros. Eso si, leyéndole, siempre tengo la impresión de leer arte y siento lo mismo que ante una buena música o un buen cuadro. También siento envidia cochina, aunque sana.

Siempre estoy tratando de escribir mejor y usando el mejor cebo para pescar, la lectura. Leer mas. Leer mucho y de todo. Si es bueno, dos veces mayor placer.

Luisma Agosto del 2008

Crónicas electorales, tercera parte

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Veintiséis de Mayo del 2008, estamos en Memorial Day, lo que llamaríamos el Día de los Caídos, o mejor, el Día del Recuerdo. Para nosotros mentar a los caídos tiene la mala prensa del recordatorio al dichoso valle y los ecos de la guerra civil. Con casi 143 años de distancia la guerra civil americana ya no se recuerda, aunque esté presente en muchas cosas que los americanos ni se dan cuenta. Nadie “celebra”, al menos públicamente, a los caídos de aquella guerra civil que dividió en Norte y Sur a los Estados Unidos durante cuatro años. La razón, o una de las razones? Probablemente, la esclavitud en el Sur.

Asistimos, hoy, a una capitalización de lo que es correcto, de lo que es verdad, de lo que es el destino, de lo que este país debe hacer. La capitalización de corrección, verdad, y destino; visto y hecho desde el prisma del Partido Republicano, que no es realmente tan diferente del plan del Partido Demócrata. Ninguno de los dos partidos quiere luchar contra el corporativismo imperante, no pueden y además no quieren; con lo cual resulta que lo mismo da votar por unos que por otros.

Ni política exterior, ni seguridad ( social o de la otra), ni terrorismo, ni impuestos, nada…
El punto mas importante de la lucha electoral, el trabajo, de alguna manera, se resiente. El país, o parte, una buena parte del país “va muy bien en el machito”. “Que trabaje Rita” o que trabajen los demás para nosotros. Protestar de la emigración cuando la realidad es que se necesita. Los Demócratas dilapidando dinero en unas elecciones primarias (que luego en la verdadera campaña electoral van a echar de menos), para dilucidar cual de los dos mitos van a promocionar, para oponerse (me temo que en vano) al otro mito, el candidato republicano, un “auténtico” americano. De momento los demócratas tienen a una mujer y un negro, bravo! Dos mitos de minorías, cuando lo se que intenta es interesar a una mayoría. Y no es que las mujeres sean minoría pero, a la hora de la verdad, los posibles votantes para que una mujer acceda a la presidencia son realmente minoritarios.

El sexismo y el racismo, dos cualidades de la vida americana. Cualquiera de las dos es lo justo para no ganar! Y oponerlas a un candidato republicano, casi impecable, un viejo luchador, veterano del Viet Nam y considerado “liberal” por los Republicanos; lo que le acerca, peligrosamente, a ciertos Demócratas y sobre todo al votante indeciso, a los que ganan las elecciones. Aunque los candidatos “se saquen los ojos” no habrá guerra civil, a pesar de la igualdad o precisamente por la igualdad de unos y otros. Las guerras civiles ocurren en los países pobres y que no tienen gobiernos fuertes. Y aquí no es ninguno de los dos casos.

Circula una historia chistosa en los blogs…

“Obama en un sexista!”
“Clinton es racista!”
“Obama es un musulmán!”
“Clinton es una furcia!”…
“Oh! Mira! Un héroe de guerra!”

En resumen, que para mi esta claro. El cuatro de noviembre: Presidente McCain.

Luisma. Mayo del 2008

Otro atardecer…

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Atardecer en la ventana trapezoidal. Valle de Allegheny. Pittsburgh

Otra atardecer glorioso en la ventana trapezoidal. Y ya son, cuantos? El de hoy es especial, impresionante…España, la selección española de fútbol ha ganado el campeonato de Europa y para celebrarlo, la naturaleza, me ha concedido un atardecer (cosas de la diferencia horaria) en unos magníficos colores rojo y gualda. Un atardecer de bandera, o de banderas, de miles de ellas. He visto el partido, la final, solo (bueno, estaba S. que cada día sabe mas de fútbol, del fútbol actual) en mi grandioso y enorme televisor digital, extraplano, donde los “locos bajitos” parecen mejores, mas altos y mas fuertes. Que diferencia con la final del 64 en el redondón y barrigudo televisor en blanco y negro, “la tele”! Grité aquel gol de Torres, como todo el mundo, y el valle de Allegheny me devolvió los gritos. Y a quien le cuento yo, ahora, lo del gol de Marcelino y quien era Luisito Suárez o Zoco? Que lejos y que cerca queda todo aquello!

Dentro de un rato me iré a jugar a fútbol, con gente mucho mas joven que yo, de diversas nacionalidades. La mayoría en el sesenta y cuatro no habían ni nacido todavía. Hoy, todos estos nigerianos, iraníes, mexicanos, americanos ahora, me van a cambiar el apodo (lo veo venir igual que José Tomas ve venir al toro). En vez de llamarme “abuelo”, me van a decir : “Niño”, con bastante ironía y su poquito de mala leche. Pero, que puedo hacer? Meter algún golazo para callar bocas y de vuelta a casa, hacer todo mi ritual de los últimos tiempos, baño con sales de Epsom, hielo en las rodillas, patas por alto y una tortilla de aspirinas. Y soñar, soñar como soñamos todos los que jugamos al fútbol. Esta noche dormiré bien y soñaré con ganar el Mundial, eso, si no hay que esperar mucho tiempo, antes de ir a criar malvas. Lo de hoy ha sido mucho esperar, aunque valió la pena. Felicidades.

Luisma 29 de Junio 2008. Día triunfal.

“Wake me when it’s over”
(Despiértame cuando se acabe)

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Richard Diebenkorn, Ocean Park #115. Foto de Sarah.

Nueva York si que vale una misa. Sigue siendo la capital del mundo, mal que le pese a muchos, y por supuesto es la capital del imperio actual. Me gusta venir y estar un tiempo, no mucho. Ver lo que hay que ver (casi todo) y oír lo que hay que oír (principalmente jazz) y salir corriendo antes de que se ponga espeso, es decir, antes de que el cansancio de su ritmo te gane.

Y a ver es a lo que hay que venir a Nueva York. Hay que abrir bien los ojos porque aquí está todo lo que está pasando y el germen de todo lo que va a pasar. Por eso los diecinueve tiraron las Torres Gemelas, por poner de rodillas a esta ciudad. Cosa harto difícil. El imperio cae y caerá del todo, eso seguro. Será más difícil y más lentamente de lo que creí. No lo verán mis ojos y es una pena porque siempre pensé que iba a ser inmortal y que viviría cien años. No creo que sean suficientes, aunque no hay mal que cien años dure.

Hoy me esta pegando el aire que circula como loco por los valles de Manhattan, mientras camino y voy echando de menos una buena capa española con que cubrir los embates del aire que baja del Bronx. Aunque este airón bien podría arrebatarte la capa como el de cualquier cerro de la sierra de Ávila, en febrero.

Vamos al MoMA. Ir al MoMA es como ir a una buena corrida de toros; no importa quien “toree” en las exposiciones individuales, el éxito de la “corrida” esta garantizado con la visita a la colección general. Mis cuadros de siempre esperan la visita, si no los veo se enfadan y a la siguiente vez ya no me dirían lo mismo. En todo los museos del mundo tengo una seria de amigos que me llaman y me esperan. Hoy, por ejemplo, tengo una cita con las “Señoritas de Aviñon”; estas atractivas señoras están de cumpleaños, ya son centenarias y siguen tan guapas como en 1.907. Mientras, D. Pablo duerme el sueño eterno, en vera efigie, en una esquina de mi pizarra de corcho, la de las fotos de la familia, mi especial muro de las lamentaciones.

También me he pasado a ver a D. Richard Diebenkorn, sentado frente a su verde Ocean Park #115 y hasta me he hecho una foto durmiendo a su lado. Le volví a reiterar mi gusto por su pintura y las gracias por su inspiración. Quedé en verlo en cualquier terraza de bar de la eternidad, si nos dejan y si podemos, que no está claro. De refilón crucé unas cuantas miradas con D. André Derain y D. Paul Cézanne, más que nada por no peder la costumbre y porque no dejen de reconocerme en el futuro. En una de las salas me encontré con D. Claude Monet, no quise pararme con él pero le dí recuerdos de Carlitos Pascual, al cual echo también de menos; debería estar por aquí, él o su pintura. Gente con menos méritos están aquí representados.

Con todo esto me dieron las cinco y estaba un poco cansado de la andadura y las visitas. No era yo el único en tal situación. A mi lado se sentó, o mejor dicho se tumbó, un niño de seis o siete años—Despiértame cuando se acabe—le dijo a su madre, con voz dramática de actor sobreactuando y que me recordaba a mi mismo.
Lo que no sabia el niño es que un museo no se acaba nunca, nos sobrevive a todos, pintores y curiosos, grandes y chicos, buenos y malos. Al igual que Nueva York no se acaba nunca y esperemos que no, por el bien de los que nos siguen.

Así que me senté otra vez, al estilo mexicano, en el suelo, al lado del Ocean Park #115. Me calé la gorra de béisbol, eso si con el escudo de mi Real Madrid. Tapándome los ojos y con voz dramática, y sobreactuando, le dije a S…—“Despiértame cuando se acabe”—

Luisma, Nueva York, Diciembre del 2,007.-