Monthly Archives: November 2008

Hitos Americanos, parte I

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(Reúno en un par de “entradas” contenidos diversos que en su día formaron parte de cartas que nunca llegaron al buzón. En general, eran respuestas a preguntas como: has estado aquí? Has estado allá?)

…No, nunca he estado en el interior de la Estatua de la Libertad; Miss Liberty como le llaman los americanos. Ni siquiera he estado cerca; solo la he visto desde las Torres Gemelas, antes de que las tiraran y también desde uno de los puntos pintorescos más atractivos, por la vista de Manhattan, de la ciudad de Nueva York: la terraza del paseo de Brooklyn. Es una señora a la que he visto siempre desde lejos, pues vive en una isla y hay que poner empeño en visitarla. Quizás, un año de estos.

Tampoco he estado nunca en el Monte Rushmore, en las caras de los presidentes americanos en piedra, un sitio del que, sin haber estado allí, ya sé que impresión me va a producir: la misma impresión que el Valle de los Caídos, en las afueras de Madrid, en España. No debe haber misterio, no debe haber buenas sensaciones…un monumento artificial y vacío de contenido, un poco como traído por los pelos, como metido con calzador. Grandilocuencia en estado puro y sin condimentos. Y frialdad, mucha frialdad. Tendrán, seguramente, que pasar algunos siglos por estos dos lugares y ese cocinado, vientos y aguas, le añadirán algo de sabor, y cicatrices, a esas piedras.

Si que he estado dentro, y en lo alto, del Arco de St. Louis, en Missouri, es decir en el más extraño ascensor y con el más extraño recorrido de todos los que he montado en mi vida. Un ascensor que parece una cápsula espacial o una escalera, con un recorrido que semeja el de una montaña rusa. Y todo para llegar a una habitación tubular en el punto cimero del cimbreante arco y ver durante un par de minutos, allí abajo, el feote centro de negocios y el paisaje plano y falto de atractivos de los alrededores de dicha ciudad. Esto a cuenta de estar en sitios extraños o donde puedas tener sensaciones diferentes, aparte de las típicas sensaciones de vértigo.

También he estado en Graceland, la casa donde vivía Elvis Presley, en Memphis, Tennessee, y donde pervive su recuerdo faraónico. Y le llamo faraón porque de alguna forma siempre me ha recordado cierto paralelismo con Lola Flores. Además la imagen de Memphis, en evidente referencia al de Egipto, es un enorme edificio de cristal en forma de pirámide; en cuyo interior lo deberían haber enterrado, para así consumar la semejanza. La casa, Graceland, es un sorprendente despropósito estético y un reflejo absoluto de lo que Mr. Presley quiso ser y vino a ser. Uno podría pensar, al entrar en cada habitación visitable, que en cualquier momento te va a venir un tufo a naftalina; pero, no es así y la única naftalina que hay en esta mansión es mental. Hace unos días se han cumplido treinta años de la muerte del cantante y todavía se reunieron más de setenta mil personas venidas de todas partes del mundo. Un fenómeno, Elvis, vendiendo su moto.

Hay muchas cosas que ver en este país, aunque no siempre son las que las guías turísticas y los tipismos indican. Algún día te hablaré de puentes, algunos de mis más interesantes hitos americanos.

Luisma. Pittsburgh, 29 de Noviembre 2008

Cool—Obama!

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Ah! Estados Unidos de Norteamérica! La capacidad de sorprenderme de este país no ha variado “ni un pelín” desde el principio de las dos décadas que llevo aquí. Lo único que ha variado es mi habilidad para analizar y entender los acontecimientos y las reacciones de los americanos. Sorprenderme, lo que se dice sorprender, lo hacen cada vez que surge la ocasión. Y hasta sobrepasan mis expectativas.

Anoche, por ejemplo, se regalaron a si mismos un nuevo presidente, y esta vez negro, o como dicen sus seguidores de ultima hora: “Es mitad blanco, su madre, que es lo importante, era blanca”. Sus detractores y opositores dicen que es mitad negro, o directamente negro. Los negros dicen que es afroamericano, lo que en su caso es casi cierto; en palabras de un diario derechista local: “descendiente directo de un miembro de una tribu keniata” (como si eso lo hiciera de menos). Durante la campaña electoral he visto propaganda, televisión y periódicos tildar a Obama de “musulmán”, terrorista, socialista, marxista, izquierdista (¡?) e incluso, “joven”.

Lo que algunos no entienden es que, precisamente, lo que ha encumbrado a Barack Obama ha sido el voto de los jóvenes y de los votantes primerizos. Una buena parte de sus votantes no tienen ninguna idea de su programa electoral, de sus intenciones políticas y gubernamentales, de su ideario. Han votado a Obama porque es “cool” (enrollado, que mola) y porque es lo antiestablecido. Lo que ellos y muchos en los demás países del mundo do se dan cuenta es que la política americana no va a cambiar. No en su esencia y en sus líneas generales. Cambiaran los detalles, el espectáculo, los fuegos artificiales.

No hay nada más parecido a un republicano americano que un demócrata americano. Así que de sorpresa no me van a pillar la mayoría de las decisiones que tome el nuevo presidente. En cualquier caso, el porcentaje, pequeño, de sorpresas de la nueva administración tendrá que ser admitido y bendecido por el “gran dinero” americano, que son los que, en ultimo caso, tienen la palabra y la obra. Eso si, al menos al principio y sobre todo internacionalmente, todo será muy “cool”, enrollado, hollywoodiense, kennedyniano, dará gusto, habrá que verlo y…a ver lo que dura la luna de miel!

Ha nacido una estrella, Obama…”cool”!

Luisma, 5 de Noviembre del 2008.