Monthly Archives: March 2009

Biba LLo!

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Un deseo de cumpleaños para todos

Se prohíbe fijar carteles. Responsable la empresa anunciadora.

Parece como si fuese ayer. Mientras barruntaba una idea, me víno este famoso y casi olvidado letrero a la memoria. Eran aquellos años juveniles de carreras, pegada de pasquines y vuelta a las carreras. Me permití el lujo de hacerlo hasta en Paris. Como en España se hacía entonces difícil y peligroso; me esmeré saliendo a los saltos nocturnos cada noche con distintas facciones políticas, en aquella Francia, que no ha cambiado tanto. Al fin y al cabo todos éramos amigos en la Maison des Jeunes y las divergencias políticas se dirimían en los bares, en los foros juveniles o en el campo de fútbol.

La pegada de carteles se convirtió, para mi, en una especie de deporte-diversión nocturnal. Ya por entonces empecé a fraguar esa maquiavélica habilidad, que me ha acompañado hasta hoy, para no dejar saber cuales son mis reales preferencias políticas. Los comunistas me decían espía franquista y los derechistas de la Quinta República me acusaban de comunistoide.

Eso si, eran carteles, el graffiti víno mucho después. De siempre se escribió en las paredes y vallas, pero era con tiza o carbón y se respetaban mucho los edificios cuando era pintura. El graffiti, la pintada, llegó un poco antes de trasladarme a América y aquí la he vivido en su máxima expresión, incluyendo la diatriba de elevarla a los altares artísticos. No niego que se requiere una técnica bastante consumada, pero como método expresivo a mi me deja bastante que desear.

Y aunque he seguido y admirado grafiteros muy famosos en Pittsburgh, Chicago y Nueva York, con todo y con ello me sigue pareciendo más un deporte que otra cosa. El caso es que recordando lo de pegar carteles me vino la idea de celebrar, hoy, mi cumpleaños de una manera original, una de esas cosas que la gente llama “cosas de Luís”. Ayer tarde me pinte cinco carteles de tamaño medio-póster y esta noche he salido a pegarlos en cinco diferentes sitios de la ciudad.

Uno, en las puertas de cristal del museo de Andy Warhol, el museo más grande del mundo dedicado a un solo artista. Otro, a la puerta de vestuarios del estadio de los Steelers, no hay miedo…están “de vacaciones”. Otro de los carteles lo fijé a la entrada de la Cathedral of Learning (Catedral del Aprendizaje) edificio insignia de la Universidad. El cuarto lo puse en un lugar ilógico, la vitrina de anuncios de la Sinfónica de Pittsburgh, aunque lógicamente lo pegué por fuera. El último, reforzado con cartulina doble, lo colgué en la reja exterior de la comisaría de policía de mi barrio, aunque haya quedado grabado en el video, sé que no se me reconocerá. Llevaba calada la gorra y el chándal del Real Madrid, con el cuello subido. Y a mis ya pasados sesenta, no se me supone andar en tamaña actividad. Que engañados los tengo!

Además, los cinco carteles no llevan ninguna leyenda subversiva, o acaso si, según se mire. Los cinco rezan: “Biba LLo”. Y a eso es a lo que uno aspira en tal día como hoy.

Luisma, 15 de Marzo del 2009!

Neferyuyu y la reina egipcia

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Museo del Louvre, Paris (Foto: Luis Jimenez-Ridruejo)

Donde hicimos esta foto? Si, fue en el museo del Louvre, ese sitio mágico donde todo es posible. Paris siempre vale su famosa misa. Para ti por primera vez, para mi cuarenta años después. No tanto tiempo si pensamos en la edad de la reina egipcia. Aquella fotografía fue, una vez más, un momento suspendido en el tiempo. Algo para recordar.

Se pueden tener recuerdos. Se deben tener. Cuantos mas recuerdos, mejor, señal de una vida mas plena. Y para recordarlos es mejor tener una ayuda. La imagen, esa que dicen vale mas que mil palabras: la fotografía. Aunque solo fuera por eso, por la capacidad de hacer recordar, ya merecería la categoría de arte. Nos hemos pasado, años ha, malgastando tanto tiempo en la fútil discusión de si la fotografía era un arte, o no. El vano intento de los reaccionarios de turno, de los que mantendrían el mundo estático, sin mover el más mínimo dedo y sus atrofiadas neuronas, no ha podido con la fuerza de la fotografía.

La fotografía, el arte de siglo XX, y sus hijos putativos: el cine y la televisión, hermanos bien avenidos que nos darán en este siglo descendientes de la misma imagen genética, nietos digitales y los que vendrán, que todavía no conocemos, por supuesto. Quien pudiera llegar a conocerlos antes de difundirse uno mismo en el éter!

Supongo que de esta misma manera sería como se sentirían algunos artistas-grabadores egipcios cuando veían y comprobaban la acción de ciertos ácidos y químicas sobre las tablillas y los metales. El ver aparecer imágenes previamente imaginadas y la realización de pensar hasta donde aquellas técnicas podían llegar en el futuro. Ellos tendrían sus ambiciones estéticas y adorarían a sus reinas y las bellezas cercanas a su tiempo y proximidad geográfica. Tendrían su Paris y sus colecciones de arte igual que las tenemos ahora y tuvieron su manera de representar y perpetuar su cariño y admiración por ellas.

Igual que nosotros nos maravillamos de aquel arte y aquellas bellezas, comprendiendo aquel mundo de entonces, más o menos. Ya me gustaría tener la facultad de anticipar como verán nuestras cosas, nuestro arte y nuestras admiradas reinas egipcias, la gente que nos siga en mil o dos mil años!

A la vista de la foto que encabeza este escrito no me cuesta prever que, en dos mil años, alguien pudiera pensar que no había gran diferencia entre ellas, igual que yo lo pienso ahora. Para aquellos de cuatro mil años después de nosotros solo tengo un pensamiento y un deseo: que todo cambie tanto como deba cambiar y que siempre haya artistas, cualquiera que sea el medio o la técnica, capaces de representar la belleza y la admiración por ella.

Luisma, 13 de Marzo del 2009

Se te va a caer el pelo!

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Probablemente no sea ninguno de los dos
(Fotos de Sarah y Pepe Nuñez)

Esto lo he tenido que oír, unas cuantas veces, en mi vida. Desde pequeñito y en adelante, en múltiples ocasiones, y por las más variadas razones. Siempre pensé que había sido, que era, un mal niño, un mal chico, un mal hombre, en resumen: una mala persona. Capaz de todo lo malo, lo atravesado, lo prohibido, lo pecaminoso, en una palabra: la reencarnación del mal…El diablo, alguien me llamó alguna vez.

Solo ahora que me estoy volviendo viejo, se me han abierto los ojos y he llegado a la conclusión de que nada de esto era cierto, de no ser nada especial…y que no soy, ni mucho menos, un malo de solemnidad, ni de película, ni nada parecido. Que todo ha sido un espejismo, una mala fotografía o, lo que es peor, un engaño manifiesto.

Ha sido la manera que ha tenido todo el mundo de controlarme o, por lo menos, de intentarlo. Políticos y religiosos como abanderados del control. Hasta hace unos años, algunos, lo consiguieron con mucho éxito. Hoy en día, cada vez resulta mas difícil “hacer vida de mi”. Acostumbrarse a admitir, mismo públicamente, tal culpabilidad (creando complejo, incluso) era condición, sine qua non, de una cierta convivencia. Vaya Ud. a contarle esto a la última generación. Se me han reído hasta en las barbas! Y con razón.

El galápago se cambió al otro lado del estanque. Pensamiento: que pena no haberlo hecho antes! Ese fue mi “trippy” (“viaje”),las drogas siempre me han sentado mal al estómago y eso no me compensa. Una gran idea, la mejor, sin duda, de mi vida y ello sea dicho a pesar de todos los pesares. Que fueron muchos. Ahora tengo una concha espesa y dura, una verdadera coraza. A prueba de políticas, religiones y toda otra clase de zarandajas.

También me ha crecido, con el paso de los años, una clarividencia de tamaño natural. Las veo, los veo, os veo venir desde muy lejos (y tanto!) y con una claridad que ya hubiera yo querido tener en otros tiempos. Ya hasta ni confundo lo sentimental con lo romántico. Ya hasta me empieza a sobrar casi todo; lo que no esta nada mal porque nunca he servido para amasar casi nada, que no sea en mi cabeza.

Con toda seguridad me voy a ir tal como vine, con una mano por delante y otra por detrás. Y no me refiero a América. No vine por el célebre, y nunca bien ponderado, sueño americano. Pero, aunque hubiera sido así, hay tantos sueños…El mío se ha cumplido y no era precisamente el sueño de los americanos, ni la riqueza a la que tanto adoran. Aunque no hubiera estado demás, siempre que el precio hubiese sido aceptable.

Mi sueño era encontrar al otro Luís, a mi mismo, aunque tampoco estoy seguro de que sea el auténtico. Cual de los dos, la suma de los dos o ninguno de los dos? Posiblemente el único verdadero es el que se ha instalado en mi, en los últimos cinco años. Y al que, por cierto, nunca han amenazado con la caída de nada; si acaso con la caída del imperio, el de ahora, que se va perjudicando a ojos vista.

A ver si resulta que uno no era tan problemático como se pensaba!? Tendré que preguntarle a alguien que, presumiblemente, tiene la culpa del “nuevo-viejo Luís”. El que conserva todo su pelo y al que parece que la única amenaza de caída capilar le viene del viejo dicho: “Después de cien años…todos calvos!”…Donde hay que firmar para llegar hasta allí?

Luisma, 2 de Marzo del 2009