El gran incendio de Chicago

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La Sra. O’Leary, la vaca, el tajo, el quinqué…todo es posible.

El famoso incendio creo que fue en 1871, y como los americanos tienen poca historia, o mucha historia en poco tiempo (según la color con que se mire) tenían que crear alguna epopeya, aunque fuera de la nada. Cada ciudad, en este país, quiere tener una tradición magnifica o incluso infame. Algo que las distinga de las demás y permita celebraciones, desfiles y chundaratas. Principalmente, algo que como dicen aquí: te ponga en el mapa. En realidad el incendio de Chicago fue monstruoso y se llevó una gran parte de la ciudad.

Lo interesante es la leyenda de cómo empezó, mas propia de una película de Hollywood. De acuerdo con dicha leyenda, apoyada por las crónicas , en el establo urbano de la señora O’Leary una de sus vacas, molesta por alguna mosca, sacudió una coz a un tajo que soportaba un quinqué de petróleo y que prendió fuego a la paja. El establo ardió, y ardieron todas casas del barrio por el fuerte viento reinante. Nada más fácil de arder que una casa americana, siempre hechas de madera. Los incendios americanos son fascinantes, tremendamente voraces y siempre difíciles de reducir hasta que se apagan por consunción. Los bomberos lo que hacen es controlarlos, apagarlos es casi imposible.

Chicago es bien conocida como la ciudad del viento y aunque se ha querido decir que el nombre era porque cambiaba como el viento durante las elecciones políticas, la realidad es que Eolo sopla fuerte y a diario. Todavía puedo recordar lo que cuesta cruzar un puente cuando sopla del lago. Como para hacerte perder el equilibrio, o para quitarte las telarañas. Durante la noche el incendio se extendió de un barrio a otro y así sucesivamente en el espacio de muchos kilómetros. Resultado: 300 muertos, incontables heridos, 100.000 personas se quedaron sin casa; unas pérdidas de casi 200 millones de dólares, de los de entonces (unos 3.500 millones de euros actuales). Un auténtico desastre del que la ciudad de Chicago salió con su ánimo triunfante, recuperando y reconstruyendo la ciudad en un tiempo record.

Uno de los más claros ejemplos de lo que realmente es la grandeza del pueblo americano, es su impulso emprendedor y su resistencia a los desastres. Algo que podría estarse perdiendo últimamente por culpa del pancismo y la pereza que supone llevar tantos años al frente del mundo como el país mas rico de la tierra. Se podría estar perdiendo el espíritu de los creadores de esta nación y el admirable sentido de la última frontera. La ciudad se recuperó magnificamente del gran fuego y, hoy día, aún lo celebran a la menor ocasión. Incluso el equipo de fútbol (del nuestro) lleva por nombre : El Fuego de Chicago (Chicago Fire), uno de los mas originales nombres deportivos que conozco.

Hay cantidad de historia en Chicago: Revolución industrial, gangsters y “ley seca”, escándalos políticos, manifestaciones artísticas; hasta el último presidente, el ínclito Obama, nació allí. Otro día te hablaré mas cosas de ella, la ciudad que todavía es llamada La Reina del Oeste, aunque esté en el centro de su geografía. La historia de Estados Unidos y el movimiento de la última frontera tienen estas cosas. En cualquier caso, si quieres entender lo que es este país y tienes que escoger una ciudad para tomar el pulso y sentir lo americano: Chicago.

Ni Nueva York, demasiado cosmopolita; ni Los Angeles, fea y complicada; ni tantas otras. Para ciudad grande: Chicago, y para ciudad pequeña: Pittsburgh. Por eso estoy aquí y por eso visito Chicago siempre que tengo la ocasión.
Luisma. Pittsburgh, 6 de Agosto del 2009

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