Mi día libre

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Hoy, ya entrada la mañana, sonó el teléfono, dejé que el mensaje continuara y se grabase la llamada; como siempre, con el ánimo de filtrar si la atendía, o no. Hoy es mi día libre de mitad de semana y prefería no ser molestado y vaguear hasta la hora de ir a hacer algunos encargos de S. Por alguna razón me atrajo el tema de la llamada y la contesté, con lo cual lo que hice fue cañonear mi día libre en la mismísima línea de flotación.

Tengo un par de empresas de lenguas, traducciones e interpretaciones, ambas radicadas en Florida, que me encargan trabajos, de esos tipos, ocasionalmente y siempre que pueda atenderlos. Es buen dinero y a veces se trata de cosas interesantes. La última vez había sido interpretar, español-inglés y viceversa, para un juzgado de Bedford (Pennsylvania) en un caso de asesinato de un mejicano contra otro mejicano. Aquello duró varios días y no sé si resulta frívolo categorizar la cosa como un encargo “divertido”, o mejor debo llamarlo: entretenido, interesante, atractivo.

Atractivo por el hecho de bucear, de repente y sin escafandra, en el sistema judicial americano, que yo solo conocía, claro, por las películas y las series de televisión. Me tocó lidiar con el “defendant”, el “defendido”, nuestro acusado, los abogados, los testigos, el juez y hasta el jurado, en una especie de funambulismo lingüístico que, a veces, tuvo tintes trágico-cómicos. Al final la cosa se saldó con unos cuantos años de cárcel para el interfecto y una citación pública del juez por méritos en el arte de la interpretación. Los jueces actúan como si pudieran juzgarlo todo. Y pensar que cuando llegué a este país no tenia ni puñetera idea del idioma!

Lo de hoy no prometía ser tan interesante como lo del asesinato. Se trataba de interpretar entre el cirujano, los ayudantes, las enfermeras y toda la basca hospitalaria y “mi” enfermo (mejicano, claro) en la preparación y posterior recuperación de un caso de cirugía traumática en el Allegheny General Hospital, un típico hospital como el de las películas y las series de televisión; la americanización empieza en América, como su propio nombre indica.

Al pobre hombre, trabajador de una granja, le había pasado una rueda de carreta de madera sobre una pierna, dejándosela espachurrada para los restos y ahí estuvieron durante varias horas intentando salvársela. Parece ser, me dicen, que todo va a terminar bien; como en toda película que se precie de serlo. Es curioso como el hecho de tener un intérprete en tu trabajo normal puede afectar a la manera de producirse de las personas, hoy todo el mundo quería ver sus chistes y su humorismo traducido. Parecía leerles el pensamiento: A ver como suenan mis palabras en otro idioma! Me miraban a mi como el que mira a la cámara en una película, disimulando. Traducir el humorismo no es muy difícil, interpretarlo si lo es.

A mi solo me quedó impresa la soledad y la tristeza del paciente, aislado e indefenso en país extranjero, extraño al idioma y preocupado por su suerte. El “que va a ser de mi?” que se leía en sus ojos y que me retrotraía a la expresividad de un grabado goyesco. Y eso fue mi día libre, hoy, un miércoles cualquiera de agosto. Naturalmente, no todos mis días libres son así. Faltaría más!

Luisma. 10 de Agosto del 2009

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