New Madrid (MO)

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Hace no muchos años, todavía me pegaba unas palizas enormes de coche por las carreteras americanas. No era polvo, sudor y hierro pero se le parecía mucho. Mi rocinante en aquella época era un Mazda MX-6 que me duró diez años, tras dos cambios de motor. Era una buena cabalgadura y corrimos muchas aventuras juntos.

En una de estas íbamos desde Houston a Chicago, algo así como ir desde Málaga hasta Estocolmo, cargados hasta los topes de las piezas de arte español que vendíamos, cuando podíamos; después de largas, muy largas, jornadas de camino y visitas a clientes. Otro día hablaré de algunos de estos clientes, incluso famosos tuvimos entre ellos. Houston a Dallas y Texarkana, de allí a Little Rock, Arkansas, pasando por Hope (patria chica del presidente Clinton). Un pequeño pueblo con un nombre bonito: Esperanza. Después Memphis (lugar de residencia de Elvis Presley) y Nashville en Tennessee, paraíso de la música country. Luego St. Louis y sus blues, para tras llegar a la “meta” de Indianápolis, por fin, acabar en Chicago. Miles de eternas millas, la mayoría de ellas en línea recta.

Estos viajes duraban varios días y a veces había que entretenerlos con aventuras inopinadas que surgían en las propias carreteras. No todo iba a ser el ver pasar árboles y mas árboles en sentido contrario, entre puente y puente y coca-cola y coca-cola. Y que carreteras! El sistema de autopistas americanas es impresionante, grandioso, entreteje y une todo el país. Tiene más o menos mi edad y se debe a la administración del presidente Eisenhower, un militar de carrera con gran visión civil, aunque se le recuerde más como el vencedor de la II Guerra Mundial.

Pues esto era en medio de la campiña del estado de Missouri, montones de kilómetros en línea recta, cuando al pronto vi uno de los típicos carteles, verdes y blancos, salida de autopista. Después de tantos nombres indios y anglos, allí estaba: New Madrid, 15 millas. Pegué un volantazo decidido y me salí en aquella dirección. Enseguida llegué a Nuevo Madrid, un típico pueblo del medio oeste, medio verde, medio desertico, medio vacio…Population:3.350 habitantes rezaba el cartel a la entrada, en el que me hice la pertinente foto. Siempre me he preguntado: Como y cada cuanto tiempo actualizan los números de población en esos carteles? Que cosas se ven! Aquel día, por extraña casualidad, iba vestido con una vieja camiseta de la selección nacional de fútbol. Manías que uno tiene: la Selección y el Real. Viva! y Hala!

New Madrid, a pesar del nombre, no podía ser más típicamente americano, ni más pequeño, solamente un par de calles abocadas a la enormidad del río Mississippi. Pregunté a algunas personas, en la calle, si sabían el porqué del nombre del pueblo; nadie supo decirme que era Madrid. El americano profundo es malísimo para los datos históricos y la geografía. Me indicaron que preguntase en el ayuntamiento, o en la oficina del sheriff. En la casa-museo del pueblo, parte del edicifio del ayuntamiento, encontré la única referencia a España. Por allí había llegado y posiblemente puso el nombre al pueblo, Diego de Gardoqui y Arriquibar (un negociante y explorador bilbaíno), río Mississippi arriba, quien sabe lo que le movió a parar allí. Luego me he enterado que el pueblo es relativamente famoso en los anales del pais, en 1812 fue el epicentro del mayor terremoto en la historia de los Estados Unidos.

Las dos viejitas que haciendo voluntariado cuidaban del museo, y seguramente del ayuntamiento, se mostraron muy excitadas con mi presencia: Madrid es la capital de España, sabe Vd.? Me dijeron, y nunca hemos tenido visitantes de esa ciudad que tiene nuestro mismo nombre! Nos va a permitir Vd. que avisemos al sheriff de su presencia, nuestro alcalde no está. Resumiendo, el sheriff decidió celebrar la presencia del turista español procediendo a izar la bandera de las barras y estrellas, y la de mi país. Diez minutos después, al volver de un corto paseo por las dos calles del pueblo, encontré en el mástil la bandera de Castilla, la antigua, la contracuartelada con los dos castillos y los dos leoncitos, una de las banderas más antiguas del mundo. Naturalmente no puse ningún reparo, ni corregí la situación. Ancha es Castilla…y vieja!

Dos años más tarde, por esas casualidades de la vida, encontré a las dos señorinas en el aeropuerto de Barajas. Se ve que les di las ganas, con mi cháchara, de visitar el viejo Madrid. No me reconocieron y decidí dejarlas en la ignorancia. Yo me acordaba perfectamente de ellas y de New Madrid (Missouri).

Luisma, 18 de Agosto del 2009

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