El Balón de Lapislázuli

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El Balón de Lapislázuli (un trofeo personal)

En estos dias de fin de año, que es cuando se acostumbra a conceder los premios a los mejores futbolistas de la temporada, he pensado en otorgar mi balón particular y privado. Como ya existen el balón de oro y de otros metales, he decidido crear el mio propio: el balón de lapislázuli, simplemente, para separarlo de los otros. Un balón único y especial que concedo por una sola vez, y sin que sirva de precedente, un balón histórico con el que premio al mejor jugador de fútbol que he visto nunca.

Despué de pensarlo un rato, y mirar lo que hay y lo que hubo, llegué a una conclusión de lo más personal. De modo que, me va a perdonar Di Stéfano, que sería el mejor profesional; y también Puskas (q.e.p.d.) con el que llegué a dar unas patadas en la hierba de Central Park, en una mañana neoyorkina que recuerdo con deleite, gracias a una común amiga húngara. Que lección me dió de como “matar” el balón! No sería tampoco Pelé, aquí en los USA idolatrado por razones que no tengo muy claras. Casi ni menciono a Maradona, al que los argentinos se preocupan de vendernos contínuamente. Tampoco Zidane y ni siquiera Guti, artista de mi devoción y paradigma de lo que el jugador de mi Real Madrid debe ser.

El que yo considero ganador de este trofeo ideal, mi premio único, era como una mezcla de Messi, pequeñito pero mas habilidoso que él, con más potencia y gambeteo que Cristiano Ronaldo y con la misma inteligencia futbolistica que Guti. Un jugador casi perfecto, que dominó mi fútbol colegial del bachillerato. El “terror” de los patios de los Maristas de Salamanca. Eran aquellos recreos de media hora, con veintinueve minutos de fútbol aperreado, en los que disputabamos el preciado tesoro de goma, aquel balón indestructible y la sonrisa del vencedor, que duraba hasta el siguiente recreo. El minuto en que no se jugaba al fútbol era el primero, el que se tardaba en escoger “campo” y los jugadores correspondientes a cada equipo. Allí surgía la figura de mi Balón de Lapislázuli: Angel Caballero Briz, alias “Angelito”, alias “Caba”.

El mejor, así de claro, el jugador genial y perfecto. Siempre el primero en ser escogido, y así durante todos los años del colegio, porque tenerle a él en el equipo garantizaba la victoria. Sus pases, sus tiros, sus infalibles regates, su visión de la jugada, su coraje y determinación. En fin, el jugador ideal, a pesar de ser bajito y de poco cuerpo, se convertía en un coloso en el rectángulo de juego.Nunca supe más de él, despues de salir del colegio. Nunca más supe de aquel héroe juvenil. Angelito, no sé si estás vivo, donde andas y si, como yo, aún sigues jugando al fútbol. No importa. Hoy solo quiero mandarte mi balón de lapislázuli y mi reconocimiento al mejor futbolista de la historia. Al fútbol se juega como tú, como los ángeles, como el Angel Caballero.

Naturalmente en este premio tendría que coincidir con alguien, algo que signifique aclamación para que el reconocimiento sea plural. Serìa aquella legión de chicos, todos los que coincidieron con nosotros en aquel colegio. No harìa falta una votacion, estoy seguro. Aunque en este caso el plural no es importante. Voy a pasar. Me importa un bledo. Yo no soy una democracia y no tengo abrazada la religión del moderno periodismo estúpido, es decir, no necesito votaciones de opinión de otros para formar o dar la mìa. Estoy hasta los émbolos de ver como el periodismo llena páginas, sobre todo “on line”, con votaciones imbéciles e inútiles sobre cualquier asunto, banal o no.

Si esa es la dirección en la que va la profesión que solìa ser tan atractiva, que me bajen de ese autobús que no huele bien. Demasiados incultos junta-letras y demasiada afición a la dictadura de gente que anda “creando” información, en vez de estar informando. Esta vez, los imitamonos de lo americano se han pasado, y…más de cuatro pueblos! Quien lo dirìa! Que iba a ser tan fácil entender lo que pasa en España, tan lejos, simplemente viviendo previamente lo que pasa aquì.

Luisma, 26 de Diciembre del 2009

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