Monthly Archives: May 2010

In Memoriam

“Se me ha muerto Lena, Lena Horne…la cantante americana. Tantos años enamorado de una voz a la que no puse imagen hasta que llegué a este pais, hace veinte, y me dí cuenta de que era negra. Entonces, lo comprendí todo…Su forma de cantar, su elegancia, su “falta de éxito”, su dicción sensual, deliciosa, y hasta el porqué de la “dureza” (dirty mouth) de su boca…Demasiada lucha para un talento tan grande..Se me ha muerto, pero yo sigo cantando “Tiempo Tormentoso” (Stormy Weather) y seguiré cantándolo hasta que se me agoten las pilas…Hoy siento la pena negra, la de Garcia Lorca y la mía”.
lenahorneautograph550.jpg
Lena Horne (1917-2010 )

Increiblemente, ayer estaba escribiendo el post titulado: “Tiempo Tormentoso”(“Stormy Weather”), que era puramente una excusa para mentar a Lena Horne y homenajearla, una de mis cantantes predilectas de todos los tiempos, usando su interpretación de esa cancion icónica. Lo que nunca pude imaginar es que, a esa misma hora, Lena Horne estaba muriendo en un hospital de Nueva York. Tenía noventa y dos maravillosos años. Esta mañana, cuando leí la noticia, sentí un escalofrio por la coincidencia y me temblaron las manos y los ojos. Sus canciones, y su voz, suenan y sonarán siempre en mi corazón. Good Bye, Lena.

Luisma, 10 de Mayo del 2010

“Tiempo Tormentoso” (“Stormy Weather”)


“Stormy Weather” by Lena Horne, 1943.

Ahí, va! Ahí, va! Échale un galgo! Ahí, va, resbalando como siempre, a toda velocidad; y que diría Sabina: “…como el tiempo que dura en llegar el invierno”. Un verdadero suspiro. De qué dices que estás hablando, Luisma?— Perdón, perdón…hablo de una tormenta, una de esas tormentas del Ohio, de las que nosotros llamaríamos de verano y que aquí llegan en cuanto el frio se esfuma, y los árboles empiezan a verdear.

La típica tormenta de Pittsburgh, la única que hay…es una, y son todas iguales. Vienen “resbalando” por las laderas del valle del rio Ohio, silenciosas y casi a traición. Eso sí, al llegar a la confluencia de los tres rios, en el punto álgido, en el carnaval de puentes, se les “cruzan los cables” y se prepara la fiesta. Rayos y truenos a mansalva, como si fuera una antigua batalla naval. Airón tempestuoso que emboca el valle del rio Mononghaela, nunca el Allegheny, y vuela por delante de mis ventanas como alma que lleva el diablo, o como si fuese una carrera de bicicletas, o de caballos, que ambos sonidos cuadran.

Es la misma tormenta, con un mismo ritual, que pasa una y otra vez, uno y otro día, y que en algún sitio “da la vuelta” para volver a pasar machaconamente.Así es la cosa: al pronto, el cielo se pone gris, de color “risa de sordo”…Un primer trueno de aviso, en seco; un silencio subsiguiente de un par de minutos, cuasi religioso…Viento airado, airón a todo trapo, caudaloso como un tren de mercancias, moviéndo los árboles como palos de navio en conserva. Todo esto en un tris, no mucho más de medio minuto, con los mástiles azotando la fachada de la casa, y el puente de mando de la terraza…Y, de repente, el chaparrón, agua echando chispas, Agua con mayúsculas, salpicándolo todo, goterones como miles de pelotas de ping-pong líquidas.

Uno tiene la impresión siempre de que la casa, y en ese minuto que dura el portentoso aguacero, va a salir bogando valle abajo, como gabarra sin ancla. Por suerte, la impresión dura lo mismo que el vendaval, un visto y no visto. Acto seguido, dos o tres truenos amordazados señalan el final de carrera de la tormenta. El fenómeno desaparece, como por ensalmo, valle adelante. Y, como quien no quiere la cosa, todo vuelve a la normalidad. Todo queda igual que estaba, pero mojado…y muy mojado! En total la tormenta entera viene durando, más o menos, como el Derby de Kentucky y hasta a la misma velocidad de crucero.

Y no falla, las tormentas de Pittsburgh, todas iguales, con sus aguas torrenciales; lluvias que se dirían tropicales si no estuviésemos tan al norte, tan al rececho del Canadá y los grandes lagos. En diez años aquí, solo he visto rolar una tormenta en sentido contrario al habitual, entre cientos de ellas. Fue terrible, parecida a un huracán; de los que ya había “disfrutado” alguno en mis años de vecindad con las costas de Texas. Fue noticia de primera página y produjo una inundación importante.

Por no sé que atavismo de abuela española, aunque a lo mejor es cosa cierta, siempre hago lo mismo cuando “huelo” la tromenta: cierro ventanas, apago luces y televisión y pongo la música del estéreo; todo para situarme “al salto” de la movida en la ventana trapezoidal, desde donde gozo de tribuna preferente para vendavales y otras hierbas. Durante años, solía poner música de Wagner para celebrar el meteoro. Nunca la Cabalgata de las Walkirias—demasiado obvio—, mejor: El Holandés Volador…

Para este menester, últimamente, me administro serias dosis de Jazz en vena, lo cual es mucho más impresionista. Ah! Oh! Ahí viene otra de mis tormentas! Ese color gris no miente, y las ardillas en el ático se revolucionan, excitadas…Estoy preparado: “Take Five” de Dave Brubeck, o “Stormy Weather” por Lena Horne. Esa es mi única duda…hoy. Lo echarè a cara o cruz…Lena!

Luisma, 9 de Mayo del 2010

De Fotografía

de-fotografia.jpg
“Vista desde la ventana en Le Gras”. La primera fotografia. Niepce, 1826.

De mi afición a la fotografía, no creo que haya nadie que tenga ninguna duda. Como medio de expresión siempre ha sido mi mejor envite. Solo superado, quizás, por la palabra escrita o hablada. Siempre en ese mismo orden. La pintura, con todo y ser predilecta—la de los demás—, siempre ha sido una fuente de frustraciones; iluminadas—muy de vez en cuando—por ciertos cuadros conseguidos. Y aún, emborronada por la dichosa categorización de “elegante”, suministrada—gratis et amore—por mis críticos, que tanto me quieren y tanta consideración me dispensan…Ja! Sí, es verdad que mis éxitos fotográficos han sido siempre más celebrados que los pictóricos. Quizá, en una próxima vida, el espíritu de San Leonardo da Vinci intermediaría para que la cosa cambie…Ja!

Mi amor por la fotografía fue como novia temprana, empezó muy pronto, y fuerte. Tan pronto como mi curiosidad y mi voyeurismo. Fue la decantación de estas dos lo que me llevó, rápidamente, a la cámara. Los primeros años fueron inevitablemente imitativos, imitar las fotos de las revistas y de aquellos números del “Photography Annual” que me caían en las manos. Ahora que vivo en América sé que lo que intentaba hacer, entonces, era “fotografía americana”. Y que dificil es hacer fotografía “americana” cuando uno vive en España! Lo curioso y sorprendente es que ahora que podría, o pude, hacerla…Ya no me interesa. Aunque, bien mirado, que es sino fotografía americana lo que ahora hago?…Ja!

Tan entusiasta de ella, sin embargo, no conservo casi ninguna prueba de aquella época. Después, en mis primeros veintes, me fuí a Paris y descubrí la fotografía “francesa”. Darme cuenta, gracias a Cartier Bresson—modelo ideal de lo que un fotógrafo debería ser—de las luces fuertes, de las sombras duras y de todos los “reflejos” del mundo. Y la intención, claro. Hice mi primera exposición. Exhibición cándida de un documentalismo confundido con el arte manipulador del laboratorio; alteraciones de la realidad, en blanco y negro. El color, en aquél momento, era prohibitivo. Eran los años sesentas del pasado siglo( ! ). Tampoco conservo casi nada de aquellos días de hiposulfito y rosas…Ja!

Más tarde, tuve mucha suerte, mi camino se cruzó con un maestro de la fotografía. Algo que me hacía mucha falta. Me enseñó el fundamento primario de ello: VER. Era un cazador, no solo en el clásico y propio sentido cinegético: cazaba luces y momentos, es decir, la vida. Me enseñó a ver la foto antes de de hacerla, composición, estética…El arte de un arte nuevo. Pepe Nuñez Larraz, maestro siempre en mente, me lo decía: “ Se trata de ver, la cámara es, simplemente, una herramienta”. Imaginé despejar las presencias humanas y eso me llevó a la abstracción, a la que vuelvo ocasionalmente si la situación y el asunto lo exige. Más de treinta mil negativos y diapositivas guardo, desde aquellos tiempos y hasta la aparición del soporte digital. Tantas cámaras y tan “sofisticados” accesorios arrumbados por una “simplísima” y pequeñísima cámara digital. Ahora hago, con su ayuda, toda clase de fotografías. Todo es cuestión de ver. Que gran parte de mi vida fue estar, tantas veces, al lado de Pepe, oficiando de “aprendiz de brujo”…Ja!

Ver el mundo…Perpetuar lo visto. Ahora sé que para poderlo recordar. Claro que, no es solo la fotografía que uno hace; luego está la otra fotografía, la que otros hacen, la que son los recuerdos de otro. Y en la interpretación de ella es cuando surge la propia imaginaciòn. Una puerta abierta al gozo, a través de una mente que no es la nuestra y que nos permite una invasión en tantas otras cosas, y otros tiempos pasados. Tanta belleza aprehendida. Durante mucho tiempo ya…Pronto serán dos siglos de aquella primera imágen fija, que necesitó ocho ( ! ) horas de exposición. Hoy, tengo más de mil fotos “guardadas” en un “pin”, del tamaño de mi dedo índice.Y, ni siquiera acierto a plantearme como será la “fotografía” del futuro. Quién pudiera!…Ja!

Luisma, 30 de Abril del 2010