“Tinseltown” y *Vegas*, parte I

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La parte mas bonita de Tinseltown, “la ciudad del espumillón”.

Decir que me gusta este país, es mucho decir. El sitio es muy grande, enorme, y no se puede generalizar. Aún así, y sin ánimo de controversia, puedo decir que de aquí es mucho más lo que me gusta que lo que me disgusta. La idea que tenemos de los USA, desde fuera, es estrecha y basada en términos muy relativos. Influenciada por la publicidad, sea positiva o negativa, y por los intereses de otras sociedades y otros paises que, por motivos obvios, pueden no mirar esta nación con buenos ojos.

Esta realidad, este país, es muchas veces dificil de comprender. Eso sí, criticar desde el desconocimiento mas supino, lleva a la injusticia y al error de visión. Las opiniones de gentes que no viven la realidad de su día a día y que se permiten pontificar sobre él, simplemente, por el hecho de haber pasado unos dias de turismo; o una pequeña temporada encapsulados en alguna burbuja universitaria; no pueden ser tomadas en cuenta de la misma manera que la de otros que han, hemos, estado viviendo aquí durante largos años.

Dicho esto, me voy a permitir el lujo de criticar, aunque sea en corto, dos sitios de este país, dos iconos de esta sociedad, por los que no paso y donde va a ser dificil que se me encuentre.Y, más dificil todavia, que se sepa que he estado allí. Tinseltown y Vegas. Con esos nombres es como se les conoce aquí—Tinseltown, es decir: Hollywood (Los Angeles) y Vegas, Las Vegas…Todo el mundo cree conocer estos dos lugares, incluso habiéndolos visitado. La realidad de estos sitios, una vez que se apagan las rutilantes luces y se enrrollan las alfombras rojas, es muy otra. Solamente un par de detalles para comprender mi “No” a Tinseltown, a pesar de la leyenda.

Los Angeles, barrio de Hollywood incluido, es probablemente la ciudad mas fea y desagradable de toda América. Polucionada hasta extremos insospechables, mantiene el más monstruoso tráfico que imaginarse pueda y un porcentaje de criminalidad como para cambiarle, directamente, el nombre a: Los Demonios. Su más acendrado lugar de atracción es el Paseo de la Fama, o Paseo de las Estrellas: los acerones de Hollywood Boulevard y Vine Street, con 2.000 estrellas dedicadas sobre terrazo a los más famosos actores y gentes del cine y la música; incluidos la perra Lassie, Rin-Tin-Tin y R2D2, el robot de La Guerra de las Galaxias. Que se puede esperar de un país que tiene en su lista de 10 mejores deportistas de la historia a un caballo! (“Secretariat”).

En cualquier caso, en Hollywood “La Nuit”, se te puede caer el alma a los pies cuando, románticamente, decides pasear entre tus estrellas favoritas, a ras de suelo. A esa hora antes del amanecer puedes disfrutar de las vomitonas de cerveza sobre ellas. Te rompe la mejor capacidad de hechizo cinematográfico que hayas podido acumular en toda una vida de ver películas. La verdad es que con quinientas estrellas mejor escogidas seria más que suficiente, y menos mareante. Visitar los viejos Estudios Universal, en el inevitable “tour” borreguil, es francamente decepcionante; rápidamente te das cuenta de que es puro stage (escenario) y que allí nunca se ha rodado nada, ni se va a rodar. Un montaje turístico. Uno más, entre otros.

Hay que ser un poco irónico para admitir que en esta ciudad se gestó, y todavía se abandera, la fábrica de sueños del siglo XX. Quizá tenga más cuenta ver amanecer en el Bulevar del Anochecer (Sunset Boulevard), y hacerse la foto bajo las famosas líneas de altas palmeras californianas! Lo dicho, Hollywood, uno de los lugares donde no se me va a encontrar fácilmente.

Luisma, 17 de Mayo del 2010