Monthly Archives: January 2011

Retrato de Pintor (II)

velazquez-autoretrato.jpg
D.R. de S. y V. (Autorretrato)

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla….” Debería escribir esto que piensa ahora, aquí, en la soledad de sus aposentos, en una Roma lluviosa. A alguien podrían servirle estas cosas suyas, recuerdos, más adelante. Ha sido instado varias veces, incluso por Su Majestad, a escribir sus memorias. Hoy en día, con menos méritos, la gente lo hace en esta Corte de tantas ínfulas, por supuesto, usando servicios de escribidor. Aunque de él no se espera eso, de él se espera la virtud de sus pinceles.

Pinturas. Desde hace ya mucho tiempo, le llueven las peticiones de retratos y cada vez tiene menos tiempo para dedicarse a ello. Se le hace difícil contentar a todo el mundo. Su salud se resiente. Está mirando sus manos, antes tan firmes y siempre seguras; últimamente le tiemblan, a veces ostensiblemente, y tiene que sujetarlas para que no se haga aparente. El cargo que se le viene encima, aposentador real, le va a comer todas sus horas y más que tuviera. Escribir sus recuerdos, le gustaría, aunque lo que más escriba sean memorándums, informes, montones de papeles; tanto papeleo, que ni siquiera con la ayuda de Juan Pareja, su criado, lo tiene al punto. Maldice la ambición que le introdujo en estos derroteros. Mil veces se repite cada día: Diego, tú a tus pinceles!

Este tiempo que está pasando en Italia, en este segundo viaje, tan deseado, le sirve al menos para pintar más, olvidarse de la Corte y hacer lo que le apetece. Como estaba perdiendo la mano, casi un año sin pintar, no hay excusas, decide hacer un retrato a Pareja. Por cierto, algo tiene que hacer con este hombre, este esclavo que tan bien le ha servido y que ya merece la libertad. Aunque le da miedo que lo abandone para proseguir su carrera de pintor. Que lo es, y no malo! Pinta a hurtadillas; aquel chico que empezó mezclando sus colores, preparando sus pinturas, se ha convertido en un pintor hecho y derecho.

El retrato que hace de Juan ha sido muy bien ponderado en el Vaticano y algunos príncipes de la Iglesia quieren posar para él. Una cosa es saber que es el pintor del Rey de España y otra es ver y admirar este magnifico retrato. A Inocencio X, el Papa, le ha entrado la curiosidad por el artista español y aunque ha oído mucho y bueno de él, no está convencido de ponerse en sus manos. Pintar al Papa es un reto y Diego, que ha escuchado de sus reticencias, decide asaltar ese castillo usando el mejor ariete…pintar a alguien de su entorno familiar. Pareja le ha conseguido un buen modelo: Augurio, ese es el apellido del barbero de Su Santidad. Un hombre bonachón, que tiene todo el tiempo del mundo…y además, se llama Miguel Ángel! Que buen augurio!

Este retrato acaba por ser uno de los que más le han satisfecho y tiene la virtud de inclinar al Papa en su favor. Giambattista Pamphili, Inocencio X, es un hombre mayor, 75 años, irresoluto y desconfiado. Decide retratarse sentado, revestido del rojo papal. Desprovisto de afectación y sin hieratismo. Diego dispone un fondo del mismo tono, algo novedoso en retratos. Carne mortal, rojo y oro. Tremendo efecto. Desde hace ya varios años ha estado pintando de manera abreviada, veladuras, menos materia y más efectos. Tiempo que gana para pensar, imaginar una nueva manera de pintar, ideas que le bullen para el futuro. Siempre algo más.

El Papa es un príncipe poco común. En los pocos ratos que le concede para el posado, se establece una comunicación estrecha con el pintor. Todo lo estrecha que puede ser con un Papa, acostumbrado a abrirse solo con su familia y allegados. Le inquiere sobre Sevilla, sus calles, sus olores. Conoce la ciudad desde sus tiempos como Nuncio Apostólico en Madrid. Este flujo de sensaciones ayudara a perfilar su conocimiento de este hombre elevado en su categoría terrenal; todo para descubrir y fijar sus rasgos más humanos. El retrato será inmenso e intenso, y Diego recibirá cumplimientos de todo tipo. El cumplido mayor viene del propio retratado: “Troppo vero”, dice el Papa estupefacto; pero decide colgarlo en su salón de espera. Gran homenaje.

velazquez-inocencio-x.jpg
Inocencio X. Que personaje!

Está en la cúspide de su arte. Los grandes de la Italia de su tiempo quieren presenciar el ballet de sus pinceles finos y largos, que tanto han llamado la atención. Apenas usa brochas, solo esos pinceles que en sus manos parecen espadas que fueran a batir los lienzos sin atravesarlos. Todo un espectáculo verle pintar. El Papa queda muy impresionado. Inocencio X, hombre alto, delgado, feo, colérico y con muy mala “forma”, queda plasmado por el genio de Velázquez para los restos.

La comisión de su viaje toca fondo, ha comprado Tizianos, Veronés y Tintorettos magníficos, para las colecciones del Rey, y más de 300 esculturas de todo tipo. El viaje llega a su fin. Toda esta escultura es algo nuevo para la Corte española. Caballos para sus retratos ecuestres, modelos para dibujar. Los desnudos van a sorprender a una Corte reticente, puntillosa y reaccionaria. Veremos lo que dura toda esta apertura. Aún colea el asunto de la Venus del Espejo, guardada en su estudio, solo para la mirada de unos cuantos elegidos. Diego esta cansado y hasta él mismo sospecha que enfermo, pero aún arde en su interior el fuego de la gran pintura. Todavía hay mucho que pintar, pintar, pintar.

Luisma, 15 de Enero del 2011

Retrato de Pintor

goya_portrait.jpg

F. de G. y L. (Autorretrato, 1771-1775)

El paisaje es duro y árido, apenas unos matones de árboles pequeños que no llegan a ser arboleda. Mucho arbusto bajo en las orillas del camino, y olor a tormenta reciente sobre el que domina otro olor, el de los cueros sobados de la diligencia. Es llanura quebrada por zanjas y con aire de ver poca agua. El único pasajero se revuelve inquieto en su asiento, rodeado de cajas y fardos que ocupan el espacio de otros pasajeros que no viajan.

En esta parte de su viaje, el contramaestre le ofreció viajar por casi la mitad del monto si le permitía asentar carga en las plazas libres. Aceptó de buena gana, pues los dineros de un pintor joven son siempre cortos. Aún así se arrepiente cada vez que golpea sus rodillas con alguna caja en los múltiples baches y regatones del camino. La caja de madera, atada con un cinto, que contiene sus artes de dibujo y pintura se bambolea en lo alto de unas mantas de lana trenzada. Sus manos acomodan, a ratos, dos rollos de lienzos que contienen pinturas a medio hacer, una de ellas casi terminada. No quiere que se rocen mucho y menos que se abollen con todo el traqueteo de la marcha.

Quedan solo dos leguas hasta el final de la jornada y la mente se le va a otros momentos, cuando recogía en su estudio capitalino los dos cuadros con los que piensa impresionar al Conde de Sobradiel. Es la visita a la que acude y es el final y el fin de este viaje. Aunque también lo es volver a casa, a una Zaragoza de la que quiere salir pero que siempre le atrae por los recuerdos…el maestro Luzán, los amigos, la familia. El pensamiento vaga pero el traqueteo le vuelve a la realidad. Su realidad, su ambición, está en la capital, Madrid tiene todo lo que le interesa. La posibilidad de trabajar con el maestro Mengs y la corte es un atractivo poderoso.

El cuadro más pequeño es un retrato, a tamaño natural, de una joven condesa heredera que ya empieza a lucir la misma bella estampa que la condesa madre; la joven todavía no tiene el misterio de su progenitora, aunque si unos ojos chispeantes que al pintor le han gustado asaz, a juzgar por la cantidad de bocetos que hizo del rostro de la niña. Francisco quiere llamar la atención del conde y cree que el retrato de su hija adorada lo procurará. Necesita un buen valedor que le ayude a conseguir el contrato para la bóveda de la Basílica del Pilar. Esa obra tiene que ser la que le proyecte en Madrid.

Por si fuera necesario le acompaña un cuadro mayor, grande y muy logrado, una obra casi terminada con la que impresionó al comité del premio del la ciudad de Parma, donde la presentó. A veces, le cuesta acabar sus pinturas, le cansa retocar mucho los lienzos. Esta pensando en modificar sus técnicas hacia algo menos elaborado, menos trabajoso con la química. Las novedades encontradas en su pasada estancia en Italia le pueden ayudar en este propósito y las nuevas maneras de pintura al fresco han sido una revelación para él. También los cartones para tapices, y no hace falta terminarlos tanto.

Siempre ha sido su problema el decidir cuando dar por terminada una pintura. Admira a su maestro que, en un momento dado, levanta el pincel y cuelga el cuadro como quien cuelga una capa después del invierno, y ya no lo toca más. Admirable esa seguridad. La pintura grande, en cuestión, es un magnífico cuadro histórico. Aníbal contemplando Italia; hecho un poco a la manera de esos italianos antiguos que no le agradan y de los que admira, sin embargo, el trabajo y lo perfecto de la composición.

Le hubiera gustado vivir en el siglo anterior, pero lo que en realidad le atrae es la promesa y la ambición de pintar como sueña, en su imaginación, que lo hagan los artistas de siglos venideros. Esos colores y esos tratamientos que lleva ensayando en pinturas y bocetos, y que no enseña a nadie. Su propia aceptación de estas pruebas es contradictoria, como lo es él mismo; unos días le interesan y otros le parecen una pérdida de tiempo. Siempre difícil de contentar, es el peor crítico de si mismo. Herencia de la familia Lucientes. También lo es su valentía. Su valor corre parejo con su ambición.

Ahora, su mirada se pierde en el fondo de la tarde, hacia la oscuridad que viene y hacia la que la diligencia corre. No tanto como su pensamiento que se adelanta a los acontecimientos, fruto de la ansiedad. Ya quisiera estar pintando esa cúpula que se adivina en lontananza. Ya quisiera pintar el palacio de Sobradiel…vivir en Madrid, trabajar con Mengs, conquistar la corte, pintor de cámara del Rey. Ya quisiera…pintar, pintar, pintar.

Luisma, 6 de enero de 2011.

La Década Prodigiosa

911-explosion-custom.jpg
Así empezó la década.

En la historia hay muchas décadas denominadas prodigiosas, tantas como opiniones sobre ello. Cada loco con su tema y cada década atrae, por diferentes razones, a unos y a otros. Nadie me negará, sin embargo, que estos diez años recien finiquitados, están o estarán en la mente de todos por mucho tiempo. Veremos, o según se mire, veré como los he visto. Una década de prodigios. Aguantará esta visión el paso de los años?

Cada año, del 2001 al 2010, ha tenido sus más y sus menos. Ha habido años de poco fuste y otros con exceso de material de primera plana. Lo que sigue, pomenorizado y escuetamente comentado, es lo que me llamó más la atención en estos años pasados. Seguramente, cada uno tendrá estos u otros prodigios en mente…haga cada uno su propia lista, y como diría el hermano Gustavo (mi profesor juvenil de religión y arte): Al que Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. O algo parecido.

2001: Torres más altas han caído, pero más “altas” que aquellas, ninguna…Cuán gritan estos malditos! Pero, mal rayo me parta si…no pagan caros sus gritos! Anatema contra los diecinueve que me rompieron los ojos. Larga vida a mi recuerdo de las Torres Gemelas! También, ese mismo año, el Genoma Humano y Las Vacas Locas. Vaya principio!

2002: El Euro toma carta de naturaleza. Hizo salir de su modorra muchos “colchones” de pesetas escondidas. Activó una economía que se fue a hacer puñetas en menos tiempo que la propia década.. Mundialmente también, crisis llegando en carrera. A ver lo que dura…el Euro –digo–.

2003: Un imbécil, elevado a una categoría que no merecía, nos hizo entrar en conflicto de guerra; que se ha extendido a todo lo largo de la década y aún continua,–y lo que te rondaré, morena– Algunos estultos no merecen su lugar en la historia, ni siquiera un legado. Este comentario sirve al igual para España que para EEUU. Solo cambiar la A por la B. Ah! Y apareció el Facebook…500 millones “enredados socialmente”( me vengo negando, pero también me negaba al móvil y ya duerme en mi bolsillo).

2004: El atentado a los trenes en Madrid. Salió en todos los periódicos del mundo. Ya se ha olvidado, como todos los atentados y los terremotos. El tsunami de Tailandia, también. Siempre pasa igual. Dicen que la distancia es el olvido…el tiempo es otra distancia.

2005: Más desgracias. Cachemira; el huracán Katrina, que sirvió para demostrar algo que algunos ya sabíamos porque vivímos aquí y tenemos ojos en la cara, que hay tercer mundo en el primero, aúnque aquí ni lo piensan. Matrimonio Gay por ley, en España. Toma vanguardia!

2006: Nada de particular. Bueno, sí, dejé de fumar. De golpe y porrazo. No me pasó nada. Aleluya.

2007: Porqué no te callas? Debo andar con cuidado, no sea que me lo digan a mí.

2008: Se destapó la crisis financiera, los bancos inversores de Wall Street se iban al carajo. Obama, aparte de su negritud, parece que se va a quedar en agua de borrajas. Otra pena demócrata para la coleccion. Spanair, Madrid-Canarias. Ay! No quiero ni acordarme.

2009: La gripe A, no ganamos para sustos. Michael Jackson, enterrado. Bernie Madoff, encerrado. Un fraude de 50 mil millones de dólares, record para un hombre solo. Increible en el mundo de hoy, con tanta electrónica, tanto listo tecnificado y tanto acceso a la información.

2010: Haití (todavía escuece). Wikileaks, un numero de circo y fieras. La década se acababa sin que España tuviera muchas ocasiones para levantar una copa de champaña (cava, que le dicen) por una buena razón. Felizmente, levantamos una copa más valiosa, una de oro, la “Mundial”, copa fea pero maravillosa. Por primera vez… Y con lo que algunos ya nos podemos “ir” tranquilos. Visto para sentencia, España: Campeón Mundial de Fútbol. Aleluya.

Resumen de la Década: Teléfono Movil, iPod, iPad, iPhone, My Space, Facebook…en una sola palabra: Internet. Ah! Ahí viene la década siguiente…Preparados? Listos? Ya!

Luisma, 1 de Enero del 2011