Monthly Archives: February 2011

Periodismo y Tremendismo

soft-construction-with-boiled-beans.jpg
Salvador Dalí, titulo apócrifo: “Retrato de Troll”

De un tiempo a esta parte, yo diría que se ha venido gestando desde comienzo del siglo, incluso antes, el periodismo ha dado un giro tremendo hacia eso: el tremendismo. Contagiado, posiblemente, por la violencia cada vez mayor en el ambiente. El otro poder se ha convertido en el Poder, así, con mayúscula. Antes, los periódicos eran algo que solo algunos leían: los ya de por si, usualmente, bien informados. La información era poco menos que algo específico de un par de determinadas horas de televisión, muy generalista y localista, con una pequeña sección titulada: Internacional. Algo muy elástico aquí, donde las noticias internacionales de las cadenas europeas son sustituidas por la información nacional. Mirarse el ombligo en el espejo.

El mundo, para los americanos, es lo que pasa en el resto de los Estados Unidos. Solo las tragedias, y los avatares de la economía internacional merecen una atención somera en los telediarios norteamericanos. En más de veinte años que llevo viviendo en este país, a nivel popular y del ciudadano de a pie, jamás he visto, o muy raramente, una información que incluyera la opinión de otros países por las cosas americanas. No les interesan esas opiniones. Por eso, demócratas o republicanos, el concepto de la excepcionalidad de este país está arraigado en ellos. Basta oír a cualquier presidente americano para escuchar inveteradamente que son el faro de guía del mundo y la democracia excepcional, ejemplo de vida y milagros, por siempre y para siempre.

Contrariamente a esto, en nuestras informaciones españolas y europeas el contenido de noticias sobre Norteamérica es grande y diario. Supongo que es el pago por el sometimiento al Imperio, en todos los sentidos. Otra cosa es el imperio de la horterez, banalidad, mal gusto, y cada día, más dudosa escritura. El idioma se resiente, nuestros informadores escriben de mal en peor y sospecho que el famoso, y nunca bien ponderado, corrector de pruebas es una figura que se pierde en la noche de los tiempos. Las ediciones online de nuestro periódicos necesitarían un mucho de esta medicina. Y la explicación que me dan es una excusa lamentable: la inmediatez.

La solución: escribir bien, y ortográficamente correcto, desde la primera tacada. Es como si el médico de emergencias pidiera tiempo para estudiar el caso y no tuviera que aplicar su ojo clínico lo más rápidamente posible. Con el dichoso Google y los diccionarios online, la investigación y la consulta van a la velocidad del…ordenador que uno tenga. Sustituyendo esto al vasto saber y entender de aquellos periodistas de antaño, algunos, cuyo mayor título honorífico era ser cultos y hábiles con la pluma. Cualquiera tiempo pasado no necesariamente fue mejor, pero, en periodismo parece que si.

En el mundo de hoy y en el periodismo de hoy, lo que más se aprecia es la lucha por el poder en las ondas y las galeradas, sean estas vegetales o digitales. La obviedad de esta lucha político-económica es tan tremenda que podría ir al diccionario como definición de tremendismo. Se le puede añadir también unas fuertes dosis de vulgaridad, falta de estilo literario y algo que a mi, particularmente, me hace rechinar los dientes a menudo: tremendas faltas ortográficas, y sin posterior corrección, con un pasotismo espectacular por parte del editor.

Todo esto por no citar las más grande de las manías online, instaurada hace pocos años, la estupidez de reflejar las “opiniones” de, salvo honrosas excepciones, enormes manadas de burros e iletrados “lectores”. Incapaces de juntar frases coherentes y con la particularidad de acudir contínuamente al insulto y al vómito, torpedeando los mal llamados foros. Eso, sin casi siquiera citar al gusano más venenoso del mundo actual: el Troll, que Buda, Mahoma, Jehová y Dios confundan…tremendo! Y los “periodistas” viéndolas venir! Lamentable. Que todos esos dioses me pillen confesado, literariamente, Amén.

Luisma, 14 de Febrero del 2011 (San Valentín)

La Estrella de Donald

donald-sutherland-receives-star-on-hollywood-walk-of-fame-in-los-angeles.jpg

Donald, Colin y la estrella.

Hoy me he desayunado, al abrir el ordenador, con la foto de Donald Sutherland en la inaguración de su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Albrícias! Aunque yo pensaba que él ya tenía la dichosa estrella de terrazo desde años ha. Parece, entonces, que no y me alegro sobre manera de que, por fin, la tenga. Muchos con menos méritos que él, la tienen desde hace tiempo. Y, no voy a mencionar nombres.

Para mí, más que un gran actor, que lo es, se trata de una estrella del cine; del de siempre, del cine de las películas buenas, las que dejan recuerdos y rescoldos vivos en los rincones del corazón. Ese sitio donde se guardan los mejores momentos vividos en la oscuridad de las salas de proyección. Por eso las peliculas en televisión las veo con el cuarto a oscuras y en silencio cuasi religioso, a ser posible. Y por ello también, mi televisor cada vez es más grande; acabará siendo del tamaño de la pared, supongo.

Volviendo a Donald, estrella de cine, actor de grandes recursos y de una vis cómica inigualable. Pocos como él pueden hacer papeles dramáticos y cómicos, sin resentirse en la calidad de sus producciones. Capaz de una emocionante comicidad en “Los Heroes de Kelly”, gran creación en el papel del sargento tanquista hippie paranoide…O también, el dramático y espeluznante de “El Ojo de la Aguja”, en el papel tremendo de asesino y agente alemán, o agente secreto…según se quiera mirar.

Los actores buenos, los de siempre, los Bogart, Brando, Grant, De Niro, Nicholson, necesitan como contrapartida estos otros actores: los Borgnine, Hopkins, Hurt, Caine y el mismo Donald. Especializados, o por razones incomprensibles encastillados en el mismo tipo de papeles, quién puede saber porqué…Esto es por romper una lanza a favor de estos actores de carácter, llamados equivocadamente secundarios. No hay nada secundario a lo largo y ancho de estas actuaciones. Y, muchas veces, se “comen” al protagonista de cabo a rabo.

Sutherland padre, Donald, tiene un hijo actor de cine y televisión: Kiefer, que le sigue los pasos acertadamente; el de la serie “24″, y con grandes películas como: “Cuenta Conmigo”(Stand by Me)…”Algunos Hombres Buenos”(A Few Good Men) y otras muchas…Hacer recuento de las películas de Donald Sutherland sería exhaustivo e innecesario. En su caso, propongo un pequeño juego que dice mucho del tipo de actor y del carácter del personaje; con él se puede ver el rango, la latitud y la longitud de este hombre, artista y estrella. Y comprender con ello mi admiración y aplauso.

Personajes que ha interpretado a lo largo de cincuenta años de carrera. No están todos, pero si los mejores papeles. Donald ha sido, sucesivamente: soldado americano de la Segunda Guerra Mundial, redimido por heroicidad; deslumbrante joven ricachón; hippie paranoide sargento de tanques; caótico, mujeriego y bebedor cirujano militar en la guerra de Corea; detective privado rural; Jesucristo; asesino; Casanova; fascista bestial; inspector de salud pública; ladrón inglés de trenes; paleto enamorado; padre con conflictos emocionales, o sea, padre; Humbert Humbert; agente secreto alemán en Inglaterra; dependiente de ultramarinos; Paul Gaugin; maestro en Sudáfrica; incendiario en Chicago; misterioso oficial de Inteligencia americano; coronel ruso; snob neoyorkino; jefe corporativo en Seattle; profesor de abogacía; entrenador de atletismo; añoso astronauta; asesino a sueldo; mentor de ladrones; siniestro anticuario; capitán de policía; Portavoz del Congreso; viejo patriarca familiar; villano de dibujos animados; traficante de armas; billonario buscador de tesoros…y tantos otros más.

Que vida más interesante! A mayores, tres o cuatro esposas y cinco o seis hijos. Activismo político contra la guerra de Vietnam y contra todo tipo de guerras.Curioso que haya hecho tantos papeles de militar y tantas películas de guerra. Su última actividad, fuera del cine: escritor comentarista político en el blog de Arianna Huffington, en las pasadas elecciones americanas. En fin…con ocasión de la estrella de la calle, celebración de un personaje vivo, rico y pleno. A sus 75 años y con mi agradecimiento y admiración: larga vida al más famoso Donald, después del Pato!

Luisma, 31 de Enero del 2011