Monthly Archives: November 2011

Buero en el baño (parte II y final)

Black and white photo of CLark Gable

William Clark Gable (1901-1960)

Ni Velázquez, ni “Las Meninas”, ni la temperatura del agua. Nada de todo esto me importaba hoy en el baño. La atención se me quedó prendida en la solapa del librito, en la fotografía del autor. Una de esas imágenes típicas de los años 50 del siglo pasado, en blanco y negro, semiposada al estilo periodístico de entonces. Allí estaba el escritor, la mirada inteligente aunque algo triste, como cansado de escribir… y aquel bigotillo a lo Clark Gable, con el pelo engominado y brillante que tantos hombres de aquel tiempo gustaban de cuidar y exhibir. Era la imagen de Buero Vallejo y también la de mi padre. Y dí en pensar.

Con aquel estilo físico se unían dos tipos muy diferentes, la izquierda y la derecha. Buero, la izquierda. Mi padre, la derecha. Hoy sería harto difícil hacer una distinción entre ambos tipos de personaje. Entre otras cosas porque actualmente ya casi no hay gente de izquierdas, y si se me apura, ni de derechas. Solo ultra-derecha y el resto todos juntos, o en filas. Juntos y revueltos en un centro desdibujado e impersonal, que algunos llaman “indignados”. Cual sería el retrato físico del indignado?

photo of a man wearing  a t-shirt showing Che Guevara wearing a Che Guevara t-shirt
Hablando de físicos y ropajes políticos: está por ver el “uniforme” del supuesto centrista actual, la gran masa; y ando mirando y rebuscando en las fotografías y videos de los 15-M, a ver si detecto el estilo de la indignación. Como es cosa sabida que imitamos todo lo de aquí, también hago pesquisiciones en las imágenes de Wall Street, el movimiento Occupy. Tarde o temprano, los que aprovechan estas situaciones para hacer dinero, nos venderán el look de “indignados” que, naturalmente, tendrá el tufillo americano (para variar). Y, por supuesto unas etiquetas Made in China. Algún listo mirará hacia atrás y nos descubrirá algo “nuevo”. A mí solo me produce tristeza, una vez más.

A lo mejor hasta retorna el bigotillo Clark Gable y el pelo rechinando brillos. Y si la imagen de Buero Vallejo, o de mi padre y tantos otros, se vuelve a poner de moda…Pero, calla! Yo he visto esta pinta antes? Quizás esta mañana en el espejo de mi baño con el bigotillo cambiado por mi impenitente barbita de chivo…que todo cambie para que nada se mueva. Siempre un poco más de lo mismo. A ver si va a resultar que soy un “indignado”! Uno más de ese 99 por ciento.

Luisma, 5 de Noviembre del 2011

Buero en el baño (parte I)

photo pf luisma with sculpture of a menina

[Lista para salir al escenario]

Soy un lector inveterado y empedernido. Leo mucho, sobre todo de noche, en vez de dormir, ya habrá tiempo de dormir “después”. Mis ojos, hinchados y atomatados, van diciendo ya que leo demasiado. Hay montoncitos, o pilas, de libros por todas partes; a más del chorro de letras que sale por la pantalla de ordenador, la otra librería. Un rato clásico de mi día es en la bañera. Tengo la manía de leer sumergido en un baño de agua caliente, baño de asiento que se decía, con espuma y una bebida no alcohólica; siempre la ínclita Coca-Cola y, a veces, en los últimos tiempos, ginger ale, mi americanización es solo en pequeños detalles.

En esa media hora, o tres cuartos de hora, leo “a barullo”, lo que encuentro a mano en los estantes, o en los libros regados por los más impensables lugares de la casa. En una ocasión apareció un libro en el frigorífico, como llegaría allí? En ese rato leo de todo: artículos, cuentos cortos, lecciones magistrales, extractos de conferencias, piezas cobradas a bocajarro, en ocasiones algún capítulo especial de alguna novela, actual o pasada. Raramente obras de teatro, las cuales no leo usualmente; pues salvo los más acendrados clásicos españoles y algún Shakespeare, más que nada por tratar de entender el inglés de aquellos tiempos, apenas leo teatro.

Nunca fue santo de mi devoción y nunca he colegido porqué. El teatro me gusta, leerlo no tanto. Hoy, pillé un librito con dos obras de teatro de Antonio Buero Vallejo: “Las Meninas” e “Historia de una Escalera”, juntas pero no revueltas, que se dice en mi pueblo. El gran Buero, quizá el mejor autor teatral del siglo XX español. Mi punto de interés, cuando me hice con el libro, era: “Las Meninas”, una magnífica pieza usando el cuadro como referente. Es mi gran obsesión todo lo relacionado con esa pintura, y por ende con Velázquez.

Dificilmente se puede estar más de acuerdo con algo escrito por otra persona que lo mío con esta obra de Buero. El retrato en ella, fuera como fuera la realidad del pintor me parece digno de que así hubiera sido. Algo que ya nunca podremos saber. Buero entiende, perfectamente, lo que era y es un artista. Eso no cambia mucho con los siglos. No hay mucho más que saber del pintor que lo que el escritor “pinta” en esta obra teatral. Velázquez, el más grande, o uno de los que más; batalla contínuamente con la técnica por más que crea dominarla, y lucha consigo mismo y sus circunstancias.

Buero en el baño, con Velázquez y unas cuantas Meninas…un programa singular para un rato de lectura pasada por agua. Cualquier cosa menos revistas y periódicos; y todavía no se ha inventado el ordenador anfibio, aunque todo pasa y todo llega.

(continuará)

Luisma, 4 de Noviembre del 2011