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Aquellos americanos

Zane Grey, en Australia, “encantado de haberse conocido”

Eran los americanos que yo tenía idealizados cuando era pequeño. Aquellos tipos que se nutrían de rubiedad, pelo a cepillo, guapura, riqueza seguramente, cinematografía y celebridad. Eran famosos de verdad, por algo y no por tonterías insustanciales. Actores o no, que poblaban las revistas, las películas y los noticiarios. Gente apuesta y saludable; las mujeres quizás un poco serializadas por la imitación y el dictado de la moda. Los niños eran rubios y pecosos (los negros brillaban por su ausencia) con aspecto de estar limpios, mentalmente sanos y cuidados. Años después y ya en este pais, conocí a los que dí en llamar: “los otros americanos”, los americanos “del montón”, los “feos”, o si se quiere los menos favorecidos por la fortuna, o por la naturaleza. Pero de estos os hablaré otro día.

Aquellos americanos de mi niñez, de mi juventud y mis muchas películas de entonces, eran los que vestían mi noción antes de llegar a este país. Voy a escoger a uno, uno solo de ellos, para ilustrar aquella idea, falsa a todas luces o al menos parcialmente falsa. Ahora lo sé, era mi propia manera de verlo, a la que cada cual tiene derecho. Nos lo acabarán por quitar nuestros actuales políticos al uso, como tantas otras cosas?
Aquel “ejemplo” americano era Zane Grey, escritor ni bueno ni malo, sino todo lo contrario, del cual nunca supe nada personal antes de llegar a este continente, aunque me leyera toda su obra ávidamente. Nunca supe porqué, quizá porque fuera el escritor de cabecera de mi padre o quizá porque a esa edad es cuando uno se vuelve descaradamente sentimental.

Zane Grey (1872-1939) nació en Zanesville (Ohio), a no muchos kilómetros de Pittsburgh. Su nombre de pila, que más tarde abandonó, era Pearl (perla) y se dice que su madre, sofisticada ella, le puso Pearl Zane Grey (gris perla) en honor del color favorito de la mítica inglesa Reina Victoria. Era un niño pequeño y peleón, irascible y antisocial que adoraba pescar y escribir. Hijo de dentista, estudió para ello aunque en realidad lo que le gustaba era escribir novelas de aventuras, y más que nada jugar al béisbol; lo cual hizo por algún tiempo de su vida, dejando en suspenso su carrera literaria. Estudió en la universidad de Penn State con una beca de béisbol y acabó por ser dentista aunque con flojas notas. Solo jugó en algunos equipos de segunda división (ligas menores) y enseguida empezó su práctica dental en Nueva York, según él para estar más cerca de los editores literarios.

Como todos los americanos de aquel tiempo se creía un ser especial y único, lo que le permitía, con la dudosa aquiescencia de su mujer, pescar, escribir, y tener varias amantes. Mientras tanto ella le manejaba su carrera literaria. Se cambió a vivir a California donde empezó a producir best-sellers. No podía escribir cada día pero luego tenía períodos en los que decía escribir 100.000 palabras al mes. Muchas de sus novelas se convirtieron en películas de cierto éxito. Su más famosa novela, Riders of the Purple Sage, tuvo el dudoso honor de ser rechazada por Hitchcock, aunque luego la produjo él mismo.

A pesar de contar con unos críticos beligerantes, que siempre le negaron el pan y la sal, se convirtió en el primer escritor de la era moderna cuyo éxito se cifraba en millones. Fue capaz de conectar no solo con sus lectores americanos sino también con extensos sectores a lo largo y ancho del globo. Su pasión por los viajes y la pesca le llevó a dedicarse a ello casi todos los días de su vida y uno se pregunta: cuando escribía? Cincuenta de sus novelas se convirtieron en más de cien películas. Por citar solo un ejemplo: Western Union dirigida por Fritz Lang. Fue el creador del Llanero Solitario y decenas de actores luego famosos hicieron sus primeras armas en sus películas.

Erle Stanley Gardner el novelista y autor de la series Perry Mason dijo de él: “Grey tiene la habilidad de atar los personajes a la tierra y esta a la historia…es el único que puede pintar la acción no solo convincente sino inevitable…de alguna manera uno tiene la impresión de que la grandeza del país produce la grandeza del personaje.” Grandeza o no, millones, fama, escritos y películas, Zane Grey es hoy un autor olvidado del “gran público” y vagamente recordado en los círculos literarios. Como tantos otros. Eso sí, a mi me sirve como ejemplo de aquellos americanos, la idea que yo tenía de ellos, antes de conocer la realidad de este país.


Clip de Al Oeste del Pecos (1945) con Robert Mitchum.

Luisma, Pittsburgh 14 de Febrero del 2012