Monthly Archives: February 2013

La Vida en un Blog

OTON ( A Lisarda)
Queréis oír dos palabras?

LISARDA Como no pasen de dos,
Y otras dos daré en respuesta.

Extremada condición!
Pues sea: Sabéis, la una;
Será la otra: Quien soy?

(Lope de Vega, “El Villano en su Rincón”)

Por alguna razón, —las razones siempre tienen razón—hoy, me sorprendí pensando en una obra de teatro. Se titulaba: “La vida en un bloc” y me traía recuerdos de las pocas veces que he asistido al teatro. Miles de conciertos en vivo, películas en el cine y cientos de miles de horas de televisión. Teatro, poco. Aquí en E.E.U.U., una sola vez en veintitrés años; en Broadway, por aquello de la cosa. En España, en mi vida anterior, o pasada, tampoco fui mucho. Algo si, en los septiembres feriales salmantinos y en los veraniegos Festivales de España. El teatro en TV, o en cine, pierde su gracia. Leído, también.

En los estantes de mi actual biblioteca al uso, esta es la relación de las obras de teatro que veo en una superficial búsqueda. Un tomito que me acompaña desde que lo encontré en el falso fondo de un armario empotrado, en mi casa de Wheeling, West Virginia. Libro suelto, sin sitio fijo; tengo la costumbre de hojearlo, de vez en cuando, en una de las dos obras que contiene: “Las Meninas” de Buero Vallejo, a la que se une “Historia de una escalera”, del mismo autor. Estas “meninas” teatrales me han ayudado a entender mas profundamente el cuadro, a imaginar algo más que el simple hecho de contemplar y sentir la pintura, con ser eso ya mucho. Una manera distinta de afrontarla.

Así, al punto, veo algunos clásicos castellanos, en los que la belleza del lenguaje prima por encima de todo. “Entre bobos anda el juego” y “El gorrón de Salamanca”(!?), las dos de Francisco de Rojas. Al lado, tres del Fénix de los Ingenios: “Peribañez y el Comendador de Ocaña”, “La Dama Boba” y “El Villano en su Rincón”. Y con las de Lope de Vega, pare usted de contar, es todo el teatro que necesito para bañarme en ese estanque de nuestro dilecto idioma. Una de las pocas cosas en las que me interesa, todavía, mejorar. Al menos para resistir los ataques diarios y desconsiderados de los lenguajes internéticos. La velocidad, que gran excusa para la pereza intelectual!

Hace unos años, establecí este blog; aunque es más una bitácora, un armario intelectual repleto de cartas de navegación mental y un cuaderno de experiencias marineras vitales; un blog de escritura, que no admite interacción ni comentarios, salvo en casos muy personales y fuera de sus limites físicos. Es la vida en un blog, quizás porque necesito contármela, para evitar el olvido de tantas cosas que debería haber escrito en su momento. En suma, un blog que solo busca el reunirme conmigo mismo y obligarme a pensar. Empujarme a pisar los terrenos pantanosos de la propia memoria, donde la verdad, o mi verdad, está siempre embarrada por recuerdos reelaborados por la imaginación; de como me habría gustado que las cosas hubieran sido.

No recuerdo casi nada de la obra de teatro, “La vida en un bloc”, excepto el nombre de su autor: Llopis, nombre cuya eufonía siempre me gustó. Me resisto a “hacerle un google”, aunque cuesta bien poco. Al final, con estas herramientas internéticas hay que ser un poco selectivo. No se puede estar todo el día recibiendo ayuda para reavivar lo que no recuerdas de tu caletre. El equilibrio en el exceso de información produce un más asentado conocimiento de las cosas y un mayor disfrute con lo que realmente se sabe. Aquello de que cultura es lo que se recuerda después de olvidar lo que se ha estudiado.

El teatro español, clásico o moderno, nunca fue objeto de estudio, en mi caso. Solo recuerdo el disfrute con las obras de Lope, que aún así no me produjeron afición. “La vida en un bloc” no pasa de ser, para mi, un logrado título. De “El Villano en su Rincón” tampoco recuerdo los intríngulis de su trama, aunque me los imagino; tendré que volver a leérmelo. Probablemente, sentado en mi propia villanía y en mi rincón americano. No se si tendrá algún sentido, volverla a leer, pero, cuantas cosas se hacen sin esa propiedad! Quizás, las mejores cosas de la vida. Y, leer es una de ellas.

Luisma, Pittsburgh, 14 de Febrero del 2013