Buscad, buscad…


Gracias a Chema “Villares” por conservarme esta joya durante cincuenta años. Véanse las alineaciones mas adelante.

Hace ya más de veinte años que vivo en los E.E.U.U. Mejor dicho: moro o habito. Vivir, lo que se dice vivir, aquí solo vive el padre prior. Bill Gates y similares. Los demás, como mucho, podemos aspirar a engañarnos a nosotros mismos, redundantemente, cada mañana, creyendo que estamos vivos. Algunos, quien sabe a que tanto por ciento. “A mayores”, que le dicen en mi pueblo, hasta tenemos la chulería de seguir jugando al fútbol, a los sesenta y siete. Expuestos, eso si, a escindirnos en piritoedros a cualquier mala entrada de algún arrogante defensa africano, joven y malparido. Jugar con la suerte, se llama esa figura.

Cuestión de suerte es también, cuando “me acerco”(salmantinismo) a España, y a Salamanca que es mi pueblo —ocurre una vez cada dos o tres años— el encontrarme con el inmarcesible Pichu, compañero del colegio y amigo para los restos. Siempre me lo topo en la misma esquina de la calle Gran Vía, allí mora o habita. Es como una bendición y un regalo, charlar un rato con él y con su barba de aventurero marino. Verle es reafirmarme que todavía estoy vivo y que nos sigue funcionando la cabeza. Es recargar las baterías del recuerdo salmantino, algo necesario para el bienestar y la salud mental. “Salamanca, que enhechiza la voluntad de volver a ella…” Recordar la infancia y lo juvenil es tan refrescante como un baño en un salto de agua escondido en la floresta tropical. También es más barato y menos arriesgado que ir al Yucatán, donde, por cierto, no se me ha perdido nada.

Se anuncia, Pichu mediante, la reunión colegial de los cincuenta años de terminar el bachillerato. Parece que fue ayer, cuando salíamos de los Maristas. Un hito vital para aquellos que, parece, vamos a llegar en más, o menos, buena forma y salud. Alguno no llegará y será conveniente y cariñosamente recordado. Otros se habrán perdido en los fragores de la vida, y no sabremos de ellos ni de sus andanzas. Mala suerte. Por el momento se cruzan los e-mail y se trata de situarnos, convocarnos, desempolvar recuerdos, fotografías, dibujos, que trataremos de colgarnos como escapularios, para aventar las arrugas y los achaques de la vejez. Eso es lo que somos: vejestorios. Buscad, buscad…malditos! En algún sitio quedó nuestra adolescencia. Encontrad esos recuerdos que necesitamos para mantener la ilusión de una juventud perdida y, hoy, solo reflejada en puntuales espejismos.


Grandes, Insignes y Célebres Futbolistas. Todos y cada uno de ellos.

Volviendo al ínclito Pichu. Grande, como se le dice ahora. Insigne e ilustre, que hubiéramos dicho hace cincuenta años. Animo! Sigue tratando de concitarnos y apacentarnos para esa reunión de carcamales, que volveremos a ser príncipes azules por un día. Queramos o no, aquel colegio y aquellos compañeros nos marcaron para toda la vida. Yo soy de los que pienso que para bien. No me quedan más que remembranzas positivas. Por mi parte, y a pesar de la distancia y los posibles avatares vitales, no puedo esperar para reunirme con todos ellos. Por cariño, por saudade de la buena, por rejuvenecer lo más posible y por enchufarme al “input” de aquella época. Estoy seguro que más de uno va a suponerme una fantástica entrada de información sobre mi mismo en cosas que, por desgracia, la vida deja en el olvido.

Hace bien poco celebraba, en este mismo blog, los cincuenta años de existencia de los inimitables Rolling Stones y del gran Mick Jagger. Nosotros fuimos los turiferarios de aquellos obispos y, comprando su religión musical, colaboramos a auparlos hasta el altar de los Caballeros del Imperio Británico. Que cosas! Cuantas de ellas hicimos, esa generación, que es la mía, para acabar “digitando” telefonitos estúpidamente, y me incluyo para mi propio llanto y rechinar de dientes. Todo ello, en vez de luchar con piratas en el Caribe, por ejemplo. Aquella generación de inmarcesibles nos vamos a juntar en Mayo. Marchitos o no, cada palo aguante su vela, nos vamos a iluminar unos a otros. Buscad, buscad…vuestros recuerdos serán los recuerdos de los demás! Que no decaiga, que sea una tormenta perfecta.

Luisma, Pittsburgh, 4 de Marzo del 2013

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