Monthly Archives: June 2015

Del Real Madrid

“…la primera delantera galáctica: Kopa, Rial, Di Stefano, Puskas y Gento…”

“…la primera delantera galáctica: Kopa, Rial, Di Stefano, Puskas y Gento…”


Hála Madrid! Sí, ya sé que no es forma de empezar un ‘post’ y ya el viento de la pradera me trae señales de humo de los que se van a ‘dar de baja’ de leer este articulillo; justo por el título o a partir de esta misma línea, por la foto de la primera delantera galáctica: Kopa, Rial, Di Stefano, Puskas y Gento; en la que declaro mis amores naturales y la adscripción eterna a mi equipo; hace ya la friolera de sesenta y seis años—que yo recuerde—una eternidad que se remonta al Siglo de Oro (los Sesentas), a las Navas de Tolosa—primera vez que vestí de blanco en batalla—y al sitio de Numancia, digo yo, y así siguiendo hasta el amanecer de los tiempos. De hecho, y si hacemos caso de la Biblia: el primer día de la Historia no salió el sol porque lo tapaban unas nubes blancas y un coro de barrocos angelitos gordezuelos que entonaban El Himno: “ De las glorias deportivas…”

Cuatro añitos tenía yo la primera vez que ví jugar al Madrid—en el NO-DO—y ahí empezó todo. He ‘seguido’ y seguiré al Madrid toda mi vida, vikingo cerrado, desde aquellas Cinco Copas de Europa, las que los estultos de siempre llaman ‘en blanco y negro’. En España, en Europa, en América, siempre de blanco, esto ya no tiene vuelta atrás, así es la cosa. Aquí estoy mirándolo todo desde la distancia, en millas y sobre todo en tiempo. Tengo en la cabeza una colección de estampas, podría parecer una de cromos deportivos, si no fuera porque las estampas están archivadas en las alacenas de mi imaginación y recuerdo, y me cuesta solo un instante proyectarlas en el/la frente de mi cerebro; ahí es donde, con solo cerrar los ojos, pasan todas las imágenes viejas y nuevas, y se repiten todos los momentos selectivamente, es decir: solo los buenos. En caso de necesidad acudo en peregrinación a la ‘ermita’ de San YouTube, que es santo de mucha devoción.

Los momentos estelares de mi afición al Madrid son muchos y variados, seleccionar es difícil, vamos a ver que me brinda la memoria, esta noche y a estas horas, con la que está cayendo, es un decir. Así, al bote pronto (dominio de la pelota) mi primer partido en Chamartín, casualmente—u orquestado por mi padre, también madridista empedernido—en noche de Copa de Europa, lo de Champions queda muy propio pero es parla extranjera…esas noches especiales, grabadas en mi imaginación para siempre, a base de ruidos, gritos, olores, sensaciones de todo tipo y sobre todo: fútbol. Llegar por los pelos, cinco minutos antes de la salida de los jugadores. El ruido de la gente al entrar por el vomitorio a la grada y la monstruosa asociación inevitable con el circo romano. Abajo las pancartas y los ‘tifos’! Sale el Madrid al verde. Ese runrún de las conversaciones, cortadas de raíz por el pitido inicial y la expectación.

“Abajo las pancartas y los ‘tifos’! Sale el Madrid al verde…”

“Abajo las pancartas y los ‘tifos’! Sale el Madrid al verde…”


Noventa mil personas es mucha gente y aunque no estén gritando parece el pálpito de un seísmo. La masa es la masa, y se nota y suena hasta en silencio. Afuera del estadio el perfume a pámpanos en las acacias de la Castellana. Ya dentro en los pasillos y escaleras, efluvios a cerveza escanciada y aceitunas aliñadas—eran otros tiempos— en las gradas los puros, el humo denso de las brevas y los farias bajando del anfiteatro a mezclarse con los montecristos de la tribuna baja. Nada hay como el ruido de la jugada bien hecha, el murmullo de la masa dos segundos antes del gol, la acústica del aplauso del Bernabéu. Nunca he sentido frio allí, la afición arropa mucho. Los jugadores así me lo han dicho también. Lo único que se hiela son los dedos de las manos, y el sentido cuando se falla una pelota clamorosa. La emoción de un buen partido dura toda la noche y el despertar vacío del jueves o el lunes siguientes.

Muchos años después, aún quedan en la moviola mental y ‘los internets maravillosos’ que todos llevamos dentro, o en el teléfono, ese presente que nos conecta con el pasado, jugadas y jugadores de todas las épocas: las fantasías de Di Stefano, el mejor; los cañonazos y el toque de Puskas; las carreras eternas de Gento; los regates de Amancio, las voleas de Oscar Mas; las emociones de Juanito; los ‘helados’ de Butragueño; aquel gol de Santillana, cualquiera, de cabeza, claro; las pinceladas del artista Guti (Curro Romero), a nadie he visto despedirse de la vida con un taconazo; Ronaldo, el gordito, el genio, aunque no fuera el mejor jugador, si fue el mejor delantero centro de la historia; Sus Excelencias: Raúl y Zidane y los balones por certificado aéreo de Beckam. Las paradas del Santo Casillas, al que echaremos de menos cuando ya no esté, los que vengan después necesitaran escapulario con reliquia. Los goles en cascada de Cristiano o como decíamos antiguamente: ‘a espuertas’…Isco y los que vengan detrás a hacer sonar la campana del estadio, cuantos más mejor.

“…casi seguro que después seguiremos en la brecha…”

“…casi seguro que después seguiremos en la brecha…”


Esto será señal de que duramos, sin pensarlo, o pensándolo bien, casi seguro que ‘después’ seguiremos en la brecha. Los dioses, no pueden tener tan mala leche de ‘quitarnos’ el fútbol en la eternidad, que podríamos hacer sin ello? Para entonces volveré a jugar y mucho mejor…como? que no tendré cuerpo? Espero que a alguien ‘hecho polvo’—literalmente—como estará uno de aquí a un tiempo, le quede un alma—o lo que sea—que pueda andar vagando, nunca mejor dicho, de partido en partido, ‘como quien no quiere la cosa’…en resumen: un fantasma, ‘blanco’, naturalmente. Salud y Hála Madrid!

Luisma, Maypearl (TX) 23 de Junio del 2015

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Retrato de Fotógrafo (II)

Ernst Haas (921-1986)

Ernst Haas (1921-1986)

“No estoy interesado en sacar nuevas fotos—estoy interesado en verlas de una manera nueva.” (Ernst Haas)

Aquella tarde conocí a mi ‘padre’, quiero decir: a mi padre fotográfico. Era en Salamanca, España, al principio de los años 70 del pasado siglo y, por supuesto, no existía todavía el Internet. Cuanto nos hubiera gustado a los que estábamos charlando en un pequeño grupo, aquella tarde primaveral, en casa de Pepe Núñez Larraz, fotógrafo y maestro de fotografía, que el Internet hubiera sido posible en aquellos tiempos. Ni siquiera hace falta el decir porqué; ni explicar lo que la ‘Web’ ha significado para aquellos que ‘hacemos’ fotografía, casi desde sus inicios, desde el ‘blanco y negro’ y su paso al color. Somos los mismos de aquella época, los que ahora disfrutamos de la era digital, o su principio, es posible que nunca lleguemos a saber hasta cuando, y cual será el siguiente ‘salto’ técnico. Han sido tantas cosas, tantos avances, tantas facilidades de todo punto, la velocidad del proceso, los ‘milagros’ de la edición. Recordando a algún clásico: “…en minutos veinticuatro, pasaron de las musas al teatro…”, o si se quiere en segundos o en instantes, ‘a la velocidad de la luz’, nunca mejor dicho.

Nos reuníamos en aquella amistosa casa, alrededor de aquella camilla tertuliana, a charlar de fotografía y de fotógrafos, y de lo divino y de lo humano. ‘Chatear’ en vivo, que hubiéramos dicho hoy— y no me refiero a beber vino, que también—estar de tertulia y en el caso nuestro ‘estudiando fotografía’ en grupo, ‘tormenta de cerebros’ (un buen anglicismo). Las publicaciones que manejábamos, casi siempre estaban en ingles, algunos hablábamos francés y ninguno ‘sabíamos’ inglés, lo que entonces era un lujo, las traducciones se discutían. Éramos: Pepe y los tres o cuatro pretorianos del Grupo Libre de Fotografía. En cada reunión de aquellas, ‘cocinábamos’ y pasábamos por el tamiz, uno por uno, a los santones extranjeros de nuestro arte, casi todos anglosajones, más algún francés. Adams, Weston, Cartier-Bresson… clásicos y modernos, a fuego lento, ayudados por las revistas y los anuarios a nuestra disposición, gracias a Pepe y a su librería, nuestro “Google” de aquellos tiempos.

“…sus fotos se me quedaron grabadas para los restos….”New York (1980) Ernst Haas.

“…sus fotos se me quedaron grabadas para los restos….” New York (1980) Ernst Haas.


Mi padre fotográfico fue Ernst Haas, un ‘americano’ que había nacido en Austria. Fue con dos de sus fotos que se me quedaron grabadas para los restos y que son las mismas que acompañan este pequeño retrato y homenaje: la del taxi amarillo de New York y la taurina imagen ‘movida’, en alguna corrida de los Sanfermines. Camino de casa, aquella noche, barruntaba como se podía hacer tan buena fotografía y a que diablo habría que vender el alma para conseguirlo. Poco a poco, fui buscando cosas publicadas por Haas, que hoy están a la vuelta de una tecla del ordenador. Pero no solo sus fotos, también encontré sus escritos. Tengo dos hojas amarillentas de papel, guardadas y ‘siempre a la vista’, simplemente abrir una carpeta, con algunos pensamientos de Ernst Haas que nunca olvido y que con frecuencia releo, admirándome cada vez de que aún conservan su valor y su enseñanza.

“Sin tocar mi sujeto quiero llegar al momento cuando, por pura concentración al mirar, la composición fotográfica parece mas hecha que tomada. Sin pie de foto que justifique su existencia, hablará por si misma—menos descriptiva, más creativa; menos informativa, más sugestiva—menos prosa, más poesía.” Perfecta definición del poder de sugestión de las imágenes que se ha transportado de la foto al cine, a la TV y que ahora vuelve el camino andado hasta la imagen que nos ofrece el teléfono—El teléfono! Quien lo diría, sobre todo a aquellos que tenemos bastante más de medio siglo—y los nuevos lenguajes gráficos. Haas hablaba desde la perspectiva de alguien que había ‘inaugurado’ la fotografía en color, elevándola al mismo nivel de las otras herramientas del arte. “Podemos escribir los nuevos capítulos de un lenguaje visual cuya prosa y poética no necesitarán traducción. Una foto es la expresión de una impresión. Si la maravilla no está en nosotros, como vamos a reconocerla?”

“…y la taurina imagen ‘movida’, en alguna corrida de los Sanfermines.” Ernst Haas (‘la suerte de capa’ 1956)

“…y la taurina imagen ‘movida’, en alguna corrida de los Sanfermines.” Ernst Haas (‘la suerte de capa’ 1956)


“No hay más que tú y tu cámara, las limitaciones de tu fotografía están en ti mismo, lo que vemos es lo que somos.” Haas insistía continuamente encorajinando y empujando al artista dueño de su ‘técnica’, a conocerla hasta su máxima posibilidad, para luego poder ‘olvidarse’ de ella. —“You don’t take pictures; the good ones happen to you”—. “El estilo no tiene fórmula, pero tiene una clave secreta. Es la extensión de tu personalidad. La acumulación de la indefinible red de tus sensaciones, conocimiento y experiencia.” Definición que, en realidad, vale para cualquier faceta de las múltiples caras del polígono que llamamos: Arte. “Cada obra de arte tiene su necesidad, encuentra la tuya propia. Pregúntate si lo harías aunque nunca nadie lo viese, aunque nunca fueses compensado por ello, aunque nunca nadie lo quisiera. Si a pesar de todo llegas a un claro—Sí—entonces, adelante y no dudes nunca más.”

Ernst Haas, además de pionero, fue también profético con el futuro de las técnicas fotográficas; lo digital en su sentido de actuación masiva, millones de fotógrafos haciendo billones de fotografías. “Son casi demasiadas posibilidades. La fotografía está en proporción directa con nuestro tiempo: múltiple, rápido, instantáneo. Al ser tan fácil será mucho más difícil.” Hubiera podido hacer un típico retrato biográfico de Ernst Haas (Cortar y pegar. ‘Santa Wikipedia sea loada’) empero de mayor interés me parece dejar una mención y traducción de sus pensamientos y sus enseñanzas, esos que me han seguido hasta aquí, a lo largo de este periplo, desde aquella tarde con los del grupo fotográfico en casa de Pepe Núñez. El y Haas, a ambos echo mucho de menos, de ambos tengo algo que recordar y agradecer: su fotografía y la mía.

Así celebró Ansel Adams el conocer a Ernst Haas: “Soy muy feliz de que existas. La fotografía es un arte mejor porque tu existes.”

Luisma, Maypearl (TX) 11 de Junio del 2015

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