Control…Control

“…el tipo se subió a la torre de la universidad con tres rifles, dos pistolas y una escopeta recortada…”

“…el tipo se subió a la torre de la universidad con tres rifles, dos pistolas y una escopeta recortada…”

Los americanos, tan aficionados a la velocidad y la agilidad en los deportes, resultan lamentablemente lentos, o pausados, sin resortes de ágiles deportistas—en su gran mayoría—cuando de conducir sus propios coches se trata, en lo que es la vida diaria y la conducción consuetudinaria. A veces hasta el punto de ponerte de los nervios y, como mínimo, notar esa lentitud en calles y carreteras. Tanto que cuando ves a alguien rápido y chispeante lo aprecias inmediatamente y lo comentas con quien esté cerca, en tu coche y al tanto del tráfico que te rodea. Protestarles la morosidad no es una opción plausible porque te señalan el siguiente cartel de velocidad máxima o, simplemente, te muestran el famoso dedo de la ahora llamada ‘peineta’. Y con ella te quedas, pues iniciar cualquier tipo de confrontación puede llegar a ser peligroso en un país donde proliferan los cafres con ‘cofres’ de coche provistos de armas cortas o largas, llamadas de defensa y que pueden ‘salir a pasear’ por un ‘quítame allá esas pajas’ en cualquier momento.

Aquí en Texas, en Austin, la capital del estado y sede de su más famosa universidad (UT) hay una efeméride ya legendaria de un tirador solitario, no uno más sino el primero, que inició la histórica relación de esos trastornados que convierten el ponerse a disparar, en público, contra cualquiera y contra todos, en una situación desgraciadamente más que posible. Hace unos cuantos años, exactamente en agosto de 1966, una mañana cualquiera y con el país en plena guerra de Vietnam, el tipo se subió a la torre de la universidad con tres rifles, dos pistolas y una escopeta recortada; era un ex Marine de veinticinco años, que previamente esa misma mañana había matado a su madre y a su mujer. Por lo que se ve, y ya desde el primer caso, las mujeres tienen que ‘pagar el pato’ de las supuestas frustraciones de estos tipos.

Foto de un Posse Comitatus.  “El viejo, lejano y peliculero ‘Oeste’ sigue a la vuelta de cualquier esquina y en el corazón de los americanos.”

Foto de un Posse Comitatus. “El viejo, lejano y peliculero ‘Oeste’ sigue a la vuelta de cualquier esquina y en el corazón de los americanos.”

Empezó a disparar, con fría precisión, hacia las doce del mediodía y transcurrieron noventa y seis minutos hasta que un policía que se aventuró escaleras arriba lo abatiera. Durante aquel tiempo, este demente mató a quince personas, e hirió a treinta más, entre los cientos de estudiantes, profesores y turistas que deambulaban por el campus, a los alcances de la torre. La primera masacre de esta naturaleza en el país. El primer toque de atención a la proliferación de armas de fuego en poder de cualquiera con cuatro cuartos para comprarlas, incluido pistolas, revólveres, carabinas, rifles, escopetas de todo tipo y armas automáticas, metralletas con capacidad para disparar ‘riadas’ de balas. Todo un arsenal que se puede comprar con la simple presentación de un carnet de identidad o una licencia de conducir.

Podríamos pensar, ante una historia semejante, que hubieran ‘aprendido’ y que se hubieran creado unas cuantas leyes de control de armas de fuego. Bien, han pasado cincuenta años desde aquella tragedia en Austin y en lo relativo al control del gobierno, o de la ley, de todas estas amenazas de fuego, nada ha cambiado. Cualquiera puede tener el abastecimiento de un auténtico ejército en su propia casa, para ‘defenderse’ de todo el mundo, según dicen los turiferarios de estas libertades. Y a resultas, de vez en cuando se le cruzan los cables a algún imbécil, loco homicida, y se lanza a la calle a disparar a diestra y siniestra, matando a pobre gente que tiene la mala suerte de encontrarlo en su camino, o en su iglesia, universidad, gimnasio, escuela, cine…

Lentitud y pausa del tráfico en general, habría que reconocer que las cifra de percances automovilísticos es mucho menor que en otros países del mundo, comparativamente. Sorprende que el mayor número de accidentes se producen en los aparcamientos. Lo más impresionante de aquel día, con el tirador enloquecido disparando desde la torre de UT en Austin, fue que a unos diez o quince minutos del inicio de los disparos homicidas ya había un montón de rifles y armas respondiendo al fuego que venía desde la torre. Sin la policía presente todavía en el campus (los servicios del SWAT—patrullas de respuesta rápida— se crearon a partir de aquella experiencia, al menos algo se logró)…la pregunta es una sola: de donde salieron todas aquellas armas que retornaron los disparos de aquel loco? De los coches? De los armarios de las clases? Y no fueron uno o dos rifles, fueron decenas de ellos. Alucinante.

“… Con 306 millones de habitantes, ya ‘tocamos’ a más de un arma por cabeza.”

“… Con 306 millones de habitantes, ya ‘tocamos’ a más de un arma por cabeza.”

Hablando de números, como siempre en USA, cifras del 2007…habría unos 875 millones de armas ‘pequeñas’, esto incluye desde revólveres hasta ametralladoras ligeras. De estas armas 650 millones, un 75% están en manos de civiles; más o menos unos 270 millones en poder de gente común, no profesionales de las armas. Un ‘derecho civil básico’ de acuerdo con una gran mayoría de la gente. El viejo, lejano y peliculero “Oeste” sigue a la vuelta de cualquier esquina y en el corazón de los americanos.

Ultimas cifras actualizadas en el 2013: ese año se vendieron 16 millones de armas de fuego, es decir 45000 armas diarias (un 130% más que en el 2007) Esto actualiza el total de armas a 310 millones. Con 306 millones de habitantes, ya ‘tocamos’ a más de un arma por cabeza. Vamos bien…nos vamos a matar unos a otros, sin problemas.

Luisma, Maypearl (TX) 6 de Diciembre del 2015

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