Monthly Archives: May 2016

Ecos de Umberto

(Pensamientos ‘a esgalla’, o ‘a esgaya’, a saber…)

“…y sin embargo son en blanco o en gris, el terror puede ser gris…”  (Foto: Luis Jiménez-Ridruejo)

“…y sin embargo son en blanco o en gris, el terror puede ser gris…”
(Foto: Luis Jiménez-Ridruejo)


Un pensamiento, una imagen. A veces una palabra también lo es, todo depende de su significado, o de su sensación, si el significado no lo tienes claro. Esgalla, o esgaya, no sabría con cual quedarme. Necesitaría la autoridad de Umberto, o la de mi intuición. Es una de esas palabras que vienen montadas en la cresta de alguna de esas olas figuradas de los sueños. Viene del Latín, ya me gustaría que todo fuera tan simple. En las horas que deberían ser de sueño reparador y sin embargo son en blanco o en gris, el terror puede ser gris; con pensamientos ‘a esgalla’, o ‘en abundancia’ (esta parece ser la mejor explicación de la palabra, eso si no es la única).

Me retrotrae a la primera vez que la escuché, hace sesenta años, estando de caza con mi padre: “vamos a ponernos aquí, que por la esquina de ese matón entran perdices ‘a esgalla’ y cuando nos ven ya es tarde”. Doce cayeron en el pin-pan-pun de un par de minutos. Y con la emoción cinegética; ahí se me quedó la palabra, prendida para los restos y me gusta que venga de vez en cuando surfeando de entre las sombras del pasado y del recuerdo. Parece ser palabra en lengua asturiana, o por lo menos norteña. A saber porqué mi padre la usaba, siendo tan castellano, él. Uno, de niño, le pregunta a su padre que quiere decir una palabra, pero no como se escribe.

Sentado, sin apoyo de la espalda, en la cama. A punto de decidir el lance, pie a tierra o volverme a dormir, si se puede. Mientras tanto chorreada de pensamientos, a esgalla, ‘mirando a los ababoles’, con la cabeza en Batuecas, o en Gredos. Repica el campanario del teléfono durmiente de S.( léase, Ese Punto). Maitines en Maypearl (Texas), la obscuridad total antes de llegar el día. Si usas las tinieblas, la noche, no puedes gozar, o malamente, de las primeras luces, esas que corren las sombras a las espaldas de la casa. La luz tangencial provoca a la cámara fotográfica. Otro mundo del Otro Mundo se despliega. Por eso, muy de vez en cuando, me gusta estar en pie al amanecer, aunque luego me vuelva a acostar la ‘siesta mañanera’ de los monjes.

“Maitines en Maypearl  (Texas), la obscuridad total antes de llegar el día…” (Foto: Luis Jiménez-Ridruejo)

“Maitines en Maypearl (Texas), la obscuridad total antes de llegar el día…”
(Foto: Luis Jiménez-Ridruejo)


Monjes. Por ahí resbalan los sueños esta mañana, como los truenos de la tormenta. Umberto Eco, reciente todavía, me sobrevuela como un pájaro, o como un murciélago de ese “Jardín de las Delicias”, última imagen antes de despertar. Cierro los ojos y me ataca la meditación, aquella en silencio, que aprovecho para descabezar un sueñito, o un tiempo más largo si es posible. Esos momentos en los que los sueños que se producen conforman los sueños que se recuerdan. Todo ello a pesar de que el gallo del vecino, al otro lado de la carretera, tienda a confundirme con sus cacareos a horas intempestivas. Nunca me levanto con el gallo, ni me acuesto con las gallinas. Misterio irresoluto de mi vida.

Tengo que encontrar más de estos pensamientos y dichos hispánicos o italianizantes en mis viejos papeles amarillentos, ya antes de empezar la refriega, cuando como ahora lo apuntaba todo pero por diferente razón. Entonces tenía memoria, fresca, lúcida, capaz hasta de lo microscópico. Ya no, tengo más lagunas que las de Ruidera (eso si no han desaparecido del todo) y a menudo por minutos se me borran cosas que no deberían. La sensación es lamentable, es como si metiera el cerebro en agua y lo sacase pingando y aparentemente limpio y hermético. Un desastre como tantos otros en estos capítulos de mi vida y aunque me repitan hasta la saciedad que es ley de ella, en realidad es el celebérrimo consuelo de tontos, al que ya nos vamos apuntando al vencer la séptima década.

Inquiriendo a la imagen del otro lado del espejo. Seguimos aprendiendo? De lo ‘divino’ y de lo humano. Porqué quieres saber? “Porque aprender no consiste solo en saber que debemos o que podemos hacer, sino también en saber que podríamos hacer y quizás no deberíamos.” William de Baskerville (“El Nombre de la Rosa”).
Con la muerte de Umberto Eco, los cuadernos amarillos florecieron de apuntes marginales y de sus comentarios sobre arte, sobre Internet. “Mientras estás pintando estas pensando en el que ve tu obra y en como la ve. Después de un brochazo o una pincelada, el pintor da dos o tres pasos hacia atrás y estudia el efecto: mira el cuadro, así es, de la forma que el espectador lo admiraría, con la luz adecuada, cuando está colgado en la pared. Cuando una obra está terminada, se establece un diálogo entre la pintura y los espectadores (el autor esta excluido)”.

 “…La luz tangencial provoca a la cámara fotográfica. Otro mundo del Otro Mundo se despliega…” (Foto: Luis Jiménez-Ridruejo)

“…La luz tangencial provoca a la cámara fotográfica. Otro mundo del Otro Mundo se despliega…” (Foto: Luis Jiménez-Ridruejo)


En cuanto a las “redes sociales”(que horterada!) me hago eco de Eco (esta vez la horterada es mía), comulgo con la misma mala hostia que él. No te confundas, yo empecé muy pronto con el Internet, antes de que estuviera en España y bajo las banderas del Yahoo, lo ví venir todo muy rápido. Decía Eco: “Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles que antes hablaban solo en el bar, después de un vaso de vino, sin dañar a la colectividad. Enseguida (a estos) los callaban, mientras que ahora tienen el mismo derecho de palabra que un Premio Nobel. Es una invasión de imbéciles. El drama de Internet es que se ha promovido el tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad.”

Sigo surfeando por los márgenes de los cuadernos amarillos, excelente deporte, sin mirar a los nogales de mi entorno que se mueven con un viento mañanero por soleares (cosas de las tormentas) y de los que caen pécanos y pensamientos a esgalla que se instalan en dichos márgenes y que aún sin firma pertenecen a Umberto Eco o a su recuerdo, ahora que ya no está. Este deslavazado ‘post’ es un homenaje, a uña de caballo. Habrá más porque la admiración era grande.

“Nada da a un hombre miedoso más coraje que el miedo de otro.” – Umberto Eco

(o quizas fuera Confucio, o el papelito de un Fortune Cookie…)

Luisma, Maypearl (TX) 28 de Mayo del 2016

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