Insurgencia 2017

“…husmeando entre las pilas de blocs amarillos…” Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

“…husmeando entre las pilas de blocs amarillos…” Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

Ayer estaba husmeando entre las pilas de blocs amarillos, cuentos cortos, cartas y otras menudencias, sobre todo cosas escritas antes de que el Internet reventara la comunicación epistolar y telefónica. Me hicieron gracia mis propias palabras y se las mandé a dos o tres personas, que naturalmente coincidieron con la frase final. “Insurgencia” tiene el tamaño de un párrafo (de los míos) y es simple. ¡Qué barbaridad! Lo que hace la costumbre y eso que la sufrida clase médica me está repitiendo hasta la saciedad, en español o en inglés, da igual: cuando llegas a la edad que tú tienes te falla la memoria cercana y recuperas la memoria de lo viejo o de lo antiguo. La pregunta era que cuando me hice viejo y aunque la contestación anda siempre a mi alrededor, este ‘párrafo’ me la canta en plan gitano, sin remedio: “Te la canto resalao?” En la cueva de “Las Mucheres”, en un pequeño ribazo con vistas al Tormes, en el camino al Puente de la Salud, la gitana te la cantaba o te la decía, la buenaventura, un pequeño párrafo de previsiones de futuro, que lamento no recordar si se han cumplido. Mi memoria de lo antiguo no da para tanto. Aunque recuerde muchas cosas, con solo tirarme del hilito.

“…la gitana te la cantaba o te la decía, la buenaventura…” Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

“…la gitana te la cantaba o te la decía, la buenaventura…” Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

Por ejemplo: cada vez que escribo la palabra párrafo me viene invariablemente a la memoria lo de: “Nada de un párrafo de gracias, escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo” Siempre me hizo gracia, aunque no tenga nada que ver conmigo, tampoco recuerdo exactamente quien lo dijo y con qué ocasión, no estoy seguro si fue José Antonio Primo de Ribera o Dionisio Ridruejo, los de la Falange. La frase es antigua y ya no la recuerdo bien; eso ya es peor, pero para estas ocasiones hay un Google, ¡que diablos! Así que parece que me hice viejo mucho antes de lo que creí. Quizás cuando me senté en el sofá con el laptop y recordar se volvió más barato de lo que pensaba. Alguien me acaba de mandar un e-mail con una buena definición: “…es cuando empiezas a andar a las diez y diez y arrastras los pies como si estuvieras esquiando nórdico. Despacito.” Ah! Y lo siento, señores: nunca he “sentido el amanecer en la alegría de mis entrañas”. Es cosa sabida que el día amanece, y los luceros, y todo aquello… pero yo no, yo soy nocturno como Caperucita…(!?).

Luisma, Maypearl (TX) 25 de Septiembre del 2017

“…me organizaba mis guerras y me hacia mi paz…” Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

“…me organizaba mis guerras y me hacia mi paz…” Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

Insurgencia

Recuerdo el tiempo cuando el mundo era mío. Yo era el imperio de mí mismo y me organizaba mis guerras y me hacia mi paz, cuando la tenía. Aquellos sí que eran tiempos, nunca ha vuelto a ser lo mismo y no sé cuando esto cambió , no sé cuando me hice viejo y ni si quiera se quién me pidió permiso para ello. Algo así me parece que no estaba en el contrato, y si lo estaba era la letra pequeña, esa que nunca se lee. Ahora el mundo ya no es mío, y lo noto todos los días al levantarme por la mañana. Qué pena! con lo bien que me lo pasaba yo mandando sobre mí mismo y haciendo lo que me daba la gana. Alguna guerrilla tengo que organizar para volver, si se puede, a aquellos tiempos (del cuplé).

“De qué coño estás hablando? — Pero si tú nunca has dejado de hacer lo que te daba la gana!” …Seguro que algo así me van a decir.

Luisma, Pittsburgh (PA) El párrafo original está escrito hacia el 2011, o por ahí.

“Now the world isn’t mine anymore….”  Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

“Now the world isn’t mine anymore….” Foto: Luis Jiménez-Ridruejo.

Bueno, pues aquí va la cosa en inglés, traducido a petición.

English:

Insurgency

I remember a time when the world was mine. I was the Empire of Me and I organized my wars and negotiated my peaces when there were any. Those were times! It’s never been the same, and I don’t know when it changed; I don’t know when I became old. I don’t even know who asked my permission. Something like this, it seems to me, was not in the contract, or if it was, it was in the fine print, the part nobody reads. Now the world isn’t mine anymore and I feel that every day when I get out of bed. What a pity! Oh, to feel as I did once when I commanded myself and did as I wished! I have to organize some kind of coup to return, if I can, to those times (the good old days).

“What the hell are you talking about —you’ve always done whatever you wanted anyway!”, I’m sure they’d say something like that.

(La edición y las correcciones del inglés son cosa de S., léase: Ese Punto)
Lo dicho: “Nada de un párrafo de gracias…”

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