Category Archives: Intercultural Communication

Requiem por Gettysburg

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Yo hubiera hecho esta foto. Gettysburg, 1863

Heinz Hall es lo menos parecido a un campo que imaginarse pueda, de hecho es una sala de conciertos. La sede de la Sinfónica de Pittsburgh. Esta noche, un sábado a primeros de Diciembre del 2010, la imaginación en Heinz Hall me jugó una pasada. El poder evocador de la música me transportó unos años atrás, primero, y muchos años más atrás, después. Todo ello dentro del espacio y tiempo de un concierto.

Era una misa, una misa cantada. El Requiem de Verdi, con toda su bombástica orquestación, más propia de una ópera que de una celebración religiosa. Verdi, un agnóstico total, componiendo música sacra. O precisamente por ello, igualmente maravillosa. Por supuesto, la Iglesia desaprobó y criticó, en su momento, faltaría más! El público lo acogió entusiásticamente y aún lo sigue haciendo. Y en esas estaba cuando el Requiem, su música, sus extraordinarios silencios y sus pasajes sotto voce me llevaron al recuerdo de un campo, un campo de batalla, aqui, en Pennsylvania. Era Gettysburg, la batalla que decidió la Guerra Civil americana. La música de Verdi tuvo el poder de hacerme rememorar aquella visita inopinada, hace pocos años, propiciada por mi típica atracción por los letreros de carretera.

Ya, al abandonar la autopista empecé a sentir algo especial, atravesando aquellos campos: silencio. Un silencio grande, enorme, ominoso; cargado de ruidos de batalla, disparos de mosquetón y explosiones de artilleria, que sonaban solo en mi cabeza. A mi alrededor, vacio, ni pajaros, ni viento. Estaba sólo; solitario en el sitio donde, hace casi siglo y medio, se libró una de las batallas mas famosas de la historia y, seguramente, la más célebre de este pais.

Los acompasados golpes de timbal del Requiem me traían los números y las cifras de aquellos tres dias. En aquel campo de batalla, más de 90.000 soldados del Norte chocaron con unos 70.000 del Sur. Resultado: aproximádamente, el mismo número de muertos, bajas, heridos, desaparecidos y capturados o prisioneros, por ambos bandos. Total: unos 23.000 por cada lado. Siete mil ochocientos muertos y veintisiete mil heridos. Cincuenta mil bajas entre ambos ejércitos. No era de extrañar aquel tremendo silencio.

Dies irae, dies illa…El dia de la ira, ese dia…el mundo se reducirá a cenizas. Tantos muertos en tres dias! Confutatis maledictis, flammis acribus addictis…Cuando los condenados sean confundidos y arrojados a las cicatrizantes llamas…No puedo ni imaginar esos miles de muertos y lo que debió ser aquel olor. Ese no sería hedor fácil de retirar. In die illa tremenda, requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis…Descanso eterno y luz perpetua. Verdi consiguió sacar a la luz y a la belleza los dos temas: miedo y esperanza. Iguales para norteños o sureños…iguales para creyentes o agnósticos.

He estado en muchos campos de batalla de diferentes guerras, de diferentes siglos o épocas de la humanidad. Siempre ese silencio. En los campos de La Marne, tan cerca de Paris, casi podía escuchar el ruido de los taxis de la ciudad, más de 600, requisados para transportar soldados a la batalla. Ir a la guerra en taxi…Ah! Muy francés! Y, alrededor de medio millón de bajas por cada lado. Mortandad sin cuento, no se sabe exactamente. Y repetir la batalla solo tres años después. Terrible estupidez. Se me hace dificil pensar en una música para describir algo así.

Hace dos décadas, en un viaje a Africa, pude sentir casi la misma impresión que en Gettysburg. Fue en Túnez, en una mañana extrañamente fría. Las llanuras de Zama, en silencio, sin pájaros, sin viento, me llenaron la imaginación de gritos cartagineses y romanos. Esta vez los timbales del Requiem estaban en la batalla, a lomos de elefantes. Y la música era otra, de diferente época, de una batalla más reciente y con otra clase de elefantes y caballería. Los tanques de Patton y Rommel peleaban en el mismo lugar que las huestes de Escipión y Aníbal. Tan solo dos mil años después, y los mismos muertos.

Decidídamente, no aprenderemos nunca. Ciclos, ciclos! Siempre la misma historia y los mismos muertos. Ni una batalla más en Gettysburg, ni en La Marne, ni en Zama! Que el Requiem se eleve siempre en celebración de la vida, de la estética y de un mundo nuevo. Mucho más nuevo que este. Sin miedo y con esperanza. Viva Verdi!

Luisma, 4 de Diciembre del 2010

“Ir al cine”

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“Las Fallas de Pittsburgh” (Cines Loews en South Side)

América es el cine y el cine es América. En todos los sentidos. Cuando me preguntan cual es la mejor aportación de los USA a la cultura moderna, siempre contesto de la misma forma: Marilyn Monroe y Reese’s Peanut Butter Cups. Es y no es una broma; en este tono se esconde una verdad seria e innegable. El Cine y los dulces ricos (“rich”), llenos de grasas y, por tanto, deliciosos y potentemente sabrosos.

El Cine, las películas, la televisión…es un invento americano; se pongan como se pongan las franceses, con sus Lumieres, Melies y sus Truffauts. El negocio del cine fue creado en América, ellos son los que diseñaron como tenía que ser, su composición, su técnica y aparato logístico. La estética de la imagen en movimiento responde, en todas partes del mundo, al modelo americano. Una parte muy importante de la colonización del Imperio actual se ha gestado y producido a través de la imagen cinematográfica. Y si no fuéramos conscientes de ello, bastaría con preguntar a los que hemos vivido unos años en este país, y nos daríamos cuenta de cuan grande es la influencia, el bombardeo de imágenes, y la introducción de costumbres por mediación de ellas.

La distancia entre los continentes y la separación cultural, hoy día, no es tan grande como lo era en tiempos. El charco lo llamamos nosotros, el estanque lo llaman los americanos. Contínuamente, desde mi torre de marfil a este lado del océano, observo los cambios y “mejoras” en la americanización tremenda que, hace ya décadas, invade España y Europa. Todos ellos tienen que ver, o están conducidos a través de la imagen cinematográfica, o televisiva. Son el ariete máximo de la nueva colonización, esta vez en sentido contrario. Europa podía llegar a ser llamada: “Washingtonia”; cosas mas raras se han visto!

Hacía “un rato” que no iba al cine, el de la sala a oscuras y las palomitas de maíz, y me quedé contemplando la parafernalia Disney que dominaba la entrada a las salas de proyección; aquello me recordó los diseños, listos para arder en llamas de las Fallas de Valencia. Antes de que a alguien se le ocurriera quemarlos, que yo tentaciones tuve, no me quedó más remedio que hacer una foto, para mi colección de americanadas. Al fin y al cabo, eso es lo que son la mayoría de las cosas que imitamos.

El caso es que “ir al cine” ha sido sustituido casi totalmente por “ver la televisión”, y ahora, “mirar el teléfono”. Cada vez peor para un “cegastro” (salmantinismo, por cegato) como yo. Esta barahúnda ha aumentado las horas de dependencia de la imagen, hasta extremos nunca vislumbrados cuando todo esto empezó. Es el movimiento más repetido de nuestra vida moderna: arrellanarse (otro salmantinismo) en el sofá y pinchar el control remoto, como si fuera lanzar el ancla. Y bien sujetos que nos tiene!

Los más aviesos insisten en llamar modernización a la americanización. Craso error, que propicia la pereza y la galbana intelectual. Una vez más el inveterado…“que inventen ellos”…y a pagar por todo. Y muy caro, la verdad. Sin embargo, en cuestión de imagen, por más que intentemos cambiar las reglas, lo hacen mucho mejor que nosotros, y que el resto. Así que seguiremos copiándolo todo, o casi todo, y casi siempre para peor.

Y de la dependencia que hemos llegado a tener del cine y de la “tele”, haced una prueba solo para comprobar la sensación de vacío y ansiedad de su falta. Sufrid un apagón de más de siete horas (una furiosa tormenta hace poco me lo procuró) y veréis como es lo de echar de menos la imagen y lo de volver a leer a la luz de las velas y las linternas. La única cosa que no cambia en esta situación es lo ricos que están los Peanut Butter Cups (chocolate relleno de manteca de cacahuete), y esos,—uf!— también los inventaron ellos. Ay! Señor…que cruz!

Luisma, 20 de Octubre del 2010

Mi día libre

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Hoy, ya entrada la mañana, sonó el teléfono, dejé que el mensaje continuara y se grabase la llamada; como siempre, con el ánimo de filtrar si la atendía, o no. Hoy es mi día libre de mitad de semana y prefería no ser molestado y vaguear hasta la hora de ir a hacer algunos encargos de S. Por alguna razón me atrajo el tema de la llamada y la contesté, con lo cual lo que hice fue cañonear mi día libre en la mismísima línea de flotación.

Tengo un par de empresas de lenguas, traducciones e interpretaciones, ambas radicadas en Florida, que me encargan trabajos, de esos tipos, ocasionalmente y siempre que pueda atenderlos. Es buen dinero y a veces se trata de cosas interesantes. La última vez había sido interpretar, español-inglés y viceversa, para un juzgado de Bedford (Pennsylvania) en un caso de asesinato de un mejicano contra otro mejicano. Aquello duró varios días y no sé si resulta frívolo categorizar la cosa como un encargo “divertido”, o mejor debo llamarlo: entretenido, interesante, atractivo.

Atractivo por el hecho de bucear, de repente y sin escafandra, en el sistema judicial americano, que yo solo conocía, claro, por las películas y las series de televisión. Me tocó lidiar con el “defendant”, el “defendido”, nuestro acusado, los abogados, los testigos, el juez y hasta el jurado, en una especie de funambulismo lingüístico que, a veces, tuvo tintes trágico-cómicos. Al final la cosa se saldó con unos cuantos años de cárcel para el interfecto y una citación pública del juez por méritos en el arte de la interpretación. Los jueces actúan como si pudieran juzgarlo todo. Y pensar que cuando llegué a este país no tenia ni puñetera idea del idioma!

Lo de hoy no prometía ser tan interesante como lo del asesinato. Se trataba de interpretar entre el cirujano, los ayudantes, las enfermeras y toda la basca hospitalaria y “mi” enfermo (mejicano, claro) en la preparación y posterior recuperación de un caso de cirugía traumática en el Allegheny General Hospital, un típico hospital como el de las películas y las series de televisión; la americanización empieza en América, como su propio nombre indica.

Al pobre hombre, trabajador de una granja, le había pasado una rueda de carreta de madera sobre una pierna, dejándosela espachurrada para los restos y ahí estuvieron durante varias horas intentando salvársela. Parece ser, me dicen, que todo va a terminar bien; como en toda película que se precie de serlo. Es curioso como el hecho de tener un intérprete en tu trabajo normal puede afectar a la manera de producirse de las personas, hoy todo el mundo quería ver sus chistes y su humorismo traducido. Parecía leerles el pensamiento: A ver como suenan mis palabras en otro idioma! Me miraban a mi como el que mira a la cámara en una película, disimulando. Traducir el humorismo no es muy difícil, interpretarlo si lo es.

A mi solo me quedó impresa la soledad y la tristeza del paciente, aislado e indefenso en país extranjero, extraño al idioma y preocupado por su suerte. El “que va a ser de mi?” que se leía en sus ojos y que me retrotraía a la expresividad de un grabado goyesco. Y eso fue mi día libre, hoy, un miércoles cualquiera de agosto. Naturalmente, no todos mis días libres son así. Faltaría más!

Luisma. 10 de Agosto del 2009

Que inventen ellos!

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¡Viva España!

Aquí estoy, en mi torre de observación, mirando a mis pájaros, a vista de pájaro. Oteando los del Imperio, que vuelan y revolotean a mi alrededor, con diferentes tipos de vuelo, cada uno acorde con sus particulares características. Hace unos cuantos años descubrí esta torre, un poco de marfil y un poco de observación y en este nido me he quedado, de momento para los restos. Es un espectáculo divertido y las más de las veces muy interesante, por lo variopinto y por la gran ocasión que supone poder auscultar el ritmo de esta vida. Entender la vida de los pájaros americanos es una buena forma de descubrir, a veces muy anticipadamente, el camino y los derroteros que van a tomar los pájaros europeos y sobre todo los españoles, que son los que más me interesan a mi.

La americanización de España (y del resto de Europa, también) era hace unos años galopante y, hoy por hoy, lo sigue siendo y ahora con un galope desenfrenado, a tumba abierta. Se imita todo, cada vez mas groseramente, y a los que estamos aquí nos preocupa porque sabemos bien a donde pueden llegar esos excesos. Se imita sobre todo lo malo, por alguna razón que nunca he podido entender. Un verdadero misterio. Con la cantidad de cosas buenas que tiene este país! Algo que parece preocupante es el avance desmesurado del puritanismo, tan anglo-sajón, que en el caso de España toma unos tintes americanistas clarísimos, sigue costándonos trabajo admitir lo inglés.

Los ejemplos podían ser múltiples, pongo uno solamente: la llamada “corrección política” Ya alcanzo a ver, desde aquí, vía Internet, toda la estupidez de la cosa instalada en España. Y exagerada, en algunos casos como si no fuera suficiente el mero hecho de haberla copiado. Solo nos falta añadir pitidos a las palabras malsonantes y taparles las partes pudendas a las películas que las exhiben. Mientras tanto estos seguirán haciendo películas violentas en las que se glorifican asesinos y asesinatos, secuestros, violaciones y demás violencias, sean de género o no. Y a estas no las cortan ni las remiendan, simplemente, las venden por todo el mundo como pan caliente. Carnaza para los imita-monos.

Hace unos días discutía con una americana, de la variedad inteligente, cual era la razón del enquistamiento de muchos problemas de este país. Después de darle muchas vueltas a la cosa, ella llegaba a la conclusión de que hacían falta más voces diferentes, más partidos políticos. Puede que tuviera razón, es más, casi estoy seguro de que la tiene. Visto lo visto en los casi veinte años que llevo por estos vericuetos, ya no me extraño de nada y cada vez entiendo mejor lo que aquí sucede. Lo que nunca pude pensar es que la imitación del modelo americano se iba a instalar es España en tan corto espacio de tiempo. El bipartidismo único y encima con la tendencia (igualito que aquí) a diferenciarse cada vez menos entre las dos alternativas de poder. Y que además de imitar actitudes, imágenes, músicas, comidas, vestuario, etc. etc., íbamos a adoptar hasta las obsesiones y las características de unas culturas que no corresponden con las nuestras. Como si no tuviéramos suficiente con nuestros propios errores y nuestros particulares demonios!

Seguiremos observando y comprobando que es lo próximo que se va a “llevar” en España, y al precio de qué. “Que inventen ellos”. Y yo, a escrutar a estos “pájaros” que para eso es para lo que uno ha quedado, o para poco más.

Luisma, Octubre de 2008

Translation journal excerpts

Last week I put a “Translation Journal” link in the sidebar. This week I’ve formalized that idea a bit by creating a journal template with short excerpts from pieces in Spanish and English. There are thumbnails from our notes that open full-sized in a new window:

Excerpt 1: The Tease, or David beckham’s Instinct

Excerpt 2: Añoranza del mar

Excerpt 3: La casa de la cascada

Dust, Sweat and Iron: An Introduction

Alcazar stained glassOn a recent trip to Spain, I passed a used car lot on the way from the airport to my hotel in Madrid’s Sanchinarro district. A proud billboard above the lot proclaimed it to be a “Centro de Vehiculos Semi-Nuevos”…Uh-oh. Since when is a used car lot a “Semi-New Vehicle Center?” Maybe since American used cars became “certified pre-owned vehicles”.

The young American tourists and Summer-abroad students I met in Spain seemed to take the growing Americanization for granted, while the young Spaniards seemed unaware of it as such. If you don’t think America is an empire, just leave the country and look around.

So Spain colonized my native state of California, and now California is recolonizing Spain in the form of Hollywood and “The OC”.

As a former empire, Spain has already dealt with a lot of the issues the US faces today, and now grapples with the same fears of globalization and uber-capitalism that affect the US and the EU. Yet when I meet young Americans just back from Spain, France or Italy, all I hear is how bad our coffee is in comparison. And that’s the tiny minority of people who are actually getting out of the US and “seeing the world”.

We need to think a little bit harder about America in a global historical context.

Language is a good window on how people think. When you study another language, you see how linguistic conventions and idioms have co-evolved with the culture. And then you begin to examine your own culture through the words you use.

A Spanish friend of mine and I have begun just such an exercise by translating one another’s writing. The effort has a lot to teach us not only about language and culture, but cognition as well. Recent research explores the cognitive-protective effects of bilingualism. When I am taking dictation in Spanish or struggling to translate a phrase, I swear I can feel the glucose squeezing into stuffy, dimly-lit gyri, airing my whole brain out.

So, this blog is an attempt at a bicultural, bilingual examination of life on two continents and the effects of each upon the other.